Claves para mejorar el sueño infantil: Estrategias y trastornos comunes

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Alteraciones relacionadas con el sueño infantil

Muchas de las dificultades que presentan los niños se deben a la adaptación en su proceso evolutivo. Para favorecer un descanso reparador, es fundamental considerar las siguientes recomendaciones:

  • Evitar la excitación: Antes de ir a dormir, es necesario preparar al niño tranquilamente para el sueño.
  • Horario fijo: Mantener un horario constante para ir a la cama.
  • Rutinas diarias: Seguir una rutina establecida todos los días.
  • Independencia: La habitación en la que el niño duerma debe ser independiente de la de sus padres.
  • Rituales: Se puede establecer algún ritual previo al descanso.

Nota importante: Los padres deben tener en cuenta que cualquier acción que realicen cuando su hijo se despierta por la noche, deberán repetirla sistemáticamente cada vez que ocurra.

Pautas de actuación ante despertares nocturnos

  1. Levantarse, coger al niño y meterlo en la propia cama.
  2. Levantarse, coger al niño y acunarlo.
  3. Levantarse y mecer al niño en la cuna.
  4. Levantarse e ir a hablar con el niño.
  5. Hablar con el niño desde el dormitorio hasta que se tranquilice.

Alteraciones más comunes: Disomnias y Parasomnias

Disomnias

Son alteraciones que afectan a la cantidad, calidad y horario del sueño. La disomnia más común en la edad infantil es el insomnio, definido como la dificultad para conciliar el sueño o desvelarse varias veces durante la noche. Este puede relacionarse con tres tipos de desencadenantes:

  • Dificultades en la adquisición del hábito del dormir.
  • Perturbaciones orgánicas.
  • Signo de conflicto emocional.

Parasomnias

Son fenómenos anómalos que se producen al principio, durante o en el umbral del sueño:

  • Pesadillas: Sueños angustiosos que despiertan al niño, quien se encuentra desorientado y asustado. Se producen en la fase REM y aparecen a partir de los 2-3 años.
  • Terrores nocturnos: Se caracterizan por gritos, movimientos bruscos, taquicardias y sudoraciones. Ocurren durante el sueño no REM, aparecen sobre los dos o tres años y cesan de modo espontáneo.
  • Bruxismo: Conocido como rechinar de dientes; el niño aprieta una mandíbula contra la otra produciendo un sonido. A la larga, genera problemas en dientes y mandíbulas.
  • Hipersomnia: Tendencia a dormirse a todas horas.
  • Somniloquia: Consiste en hablar dormido; es inofensivo y suele tener un componente genético.
  • Sonambulismo: Episodios repetidos de conductas complejas donde el niño se levanta y camina. El menor se encuentra profundamente dormido y no debe ser despertado; se debe procurar que vuelva a la cama por sí mismo.

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