Claves para una Vida en Obediencia a Dios y el Compromiso Cristiano
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Vivir en Obediencia a Dios: El Camino hacia la Vida Plena
Para vivir en obediencia a Dios, es fundamental considerar los siguientes pilares:
- Estar de parte de Dios: Se trata de elegir la alegría y la vida plena; consiste en situarse del lado de la vida que brota del árbol del paraíso.
- La plenitud de la creación: La vida para la que Dios nos ha creado consiste en construir un corazón habituado al bien, a la ternura y a la compasión.
- La voluntad de actuar: Hay que querer hacerlo; no se trata solo de "saber lo que Dios quiere, sino de querer lo que Dios hace".
Diferencias entre Moral y Ética
- Moral: Es el conjunto de normas que nos damos los seres humanos para asegurar una buena convivencia.
- Ética: Es la reflexión crítica y profunda sobre dichas normas morales.
Nuestra Responsabilidad Moral y la Gracia
Nuestra responsabilidad moral debe atender a tres realidades fundamentales:
- Somos limitados (reconocemos que pecamos).
- Estamos siempre en proceso de crecimiento y mejora (somos historia).
- A pesar de nuestra libertad, no todo depende de nosotros, pues todo es gracia de Dios.
Nuestro compromiso depende de las fuerzas que nos da Dios (la gracia) y de la decisión de nuestra voluntad orientada hacia el bien (la libertad).
Los Dones del Espíritu y las Actitudes Cristianas
Poner en juego nuestra vida significa estar abiertos para acoger la ayuda que Dios presta a través del Espíritu Santo para guiarnos por el camino de la vida. Estas ayudas se manifiestan en los siete dones:
- Sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de/amor a Dios.
En segundo lugar, se encuentran las actitudes básicas de la vida de un cristiano:
- La Fe: Es la actitud de entrega a Dios para construir mi vida.
- La Esperanza: Es la actitud de acogida.
- La Caridad: Es la actitud de amar a quien se ha hecho presente en los más débiles y necesitados de este mundo.
El Mandamiento Nuevo y el Compromiso con el Prójimo
Jesús establece la caridad como la norma básica de la vida plena: "Os doy este mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros así como yo os amo". Este mandato se traduce en dos formas de compromiso:
1. Compromiso con los individuos
Implica hacernos sensibles a sus necesidades y, a partir de ahí, movilizar nuestras fuerzas para prestarles ayuda. La pregunta fundamental queda para siempre abierta: "¿Y quién es mi prójimo?", tal como nos enseña la parábola del Buen Samaritano.
2. Compromiso social
Es necesario tener en cuenta las razones y las causas de la desigualdad, la pobreza e la injusticia en el mundo (factores que a menudo dominan las economías internacionales). A esto lo denominamos caridad social: un amor eficaz que pretende que haya justicia y bienestar para todos.