Coagulación Intravascular Diseminada (CID): Fisiopatología, Clínica y Diagnóstico
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Coagulación Intravascular Diseminada (CID): Una Coagulopatía por Consumo
La Coagulación Intravascular Diseminada (CID), también conocida como coagulopatía por consumo, es un complejo síndrome caracterizado por un proceso intravascular de coagulación sistémica y acelerada. Este fenómeno se origina por un grave desequilibrio entre los mecanismos procoagulantes y los sistemas de fibrinólisis.
Fisiopatología de la CID
Activación Sistémica de la Coagulación
El proceso puede ser desencadenado por diversos mecanismos patológicos, como el paso masivo de factores tisulares a la sangre, la presencia de complejos inmunitarios, toxinas bacterianas (endotoxinas), virus o una lesión endotelial extensa. Estos estímulos inician el proceso de la coagulación sanguínea, provocando una generación masiva de trombina.
Esta sobreproducción de trombina supera la capacidad de control de los inhibidores naturales de la coagulación, lo que resulta en el depósito intravascular generalizado de fibrina. Esto, a su vez, conduce al consumo de factores de coagulación y plaquetas, y a la formación de microtrombos en la microcirculación.
Consecuencias del Consumo y la Fibrinólisis
Como consecuencia del agotamiento de factores del plasma (especialmente el fibrinógeno o Factor I, protrombina o Factor II, Factor V y Factor VIII), se producen fenómenos hemorrágicos. Estas hemorragias se ven agravadas por los efectos anticoagulantes de los productos de degradación de la fibrina (PDF), que se generan por la activación secundaria y compensatoria del sistema fibrinolítico.
La aparición intravascular de trombina transforma el fibrinógeno en monómeros de fibrina. En la CID, estos filamentos de fibrina no forman un coágulo sólido y localizado, sino que se acumulan en la pared vascular de los capilares, dificultando el flujo sanguíneo. Esto conduce a la oclusión capilar, isquemia tisular y puede desembocar en un fallo multiorgánico.
El Doble Filo: Trombosis y Hemorragia
El depósito de fibrina estimula al endotelio vascular a liberar activadores del plasminógeno, que se transforma en plasmina, la enzima encargada de destruir la malla intravascular de fibrina (fibrinólisis).
El balance entre la generación de trombina y plasmina determina la manifestación clínica predominante:
- Si la producción de trombina es masiva y la de plasmina es moderada, predominarán los efectos trombóticos.
- Por el contrario, si la actividad de la plasmina es excesiva, se establecerá un estado hemorrágico severo.
Por lo tanto, la trombosis y las hemorragias son las dos caras de la misma moneda y las manifestaciones clínicas características de la CID.
Diagnóstico de la CID
El diagnóstico se basa en la sospecha clínica y se confirma con pruebas de laboratorio que reflejan el consumo de factores y la activación fibrinolítica. Los hallazgos típicos incluyen:
- Trombocitopenia: Disminución del recuento de plaquetas.
- Tiempos de coagulación prolongados: Tiempo de protrombina (TP o tiempo de Quick), tiempo de tromboplastina parcial activada (TTPa) y tiempo de trombina (TT) alargados.
- Hipofibrinogenemia: Niveles bajos de fibrinógeno en plasma.
- Elevación de marcadores de fibrinólisis: Presencia aumentada de productos de degradación del fibrinógeno (PDF) y, de forma más específica, del Dímero-D.
- Disminución de factores de coagulación: Reducción de múltiples factores, especialmente el V y el VIII.