Estructura y evolución de las ciudades: morfología, urbanización y jerarquía urbana

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Resumen

El documento explica qué es una ciudad según distintos criterios (población, densidad, forma, funciones y cultura urbana) y analiza su morfología, con los tipos de trama y plano. Recorre después la evolución urbana desde la ciudad preindustrial hasta la ciudad difusa actual, incluyendo ensanches, barrios obreros, turistificación y gentrificación. Finalmente aborda la jerarquía de las ciudades españolas, otros tipos de aglomeraciones y los sistemas urbanos de España.

Puntos clave

  • Una ciudad se define por población concentrada y densa dedicada a actividades no primarias; el INE considera urbanos los núcleos de más de 10.000 habitantes.
  • La trama urbana puede ser cerrada o abierta, y los planos pueden ser regulares, irregulares, lineales o concéntricos/radiocéntricos.
  • La ciudad romana tenía plano ortogonal o hipodámico, con foro central, murallas y servicios sanitarios como acueductos y cloacas.
  • Los ensanches del siglo XIX son barrios planificados en cuadrícula, como el Plan Cerdá en Barcelona o el Plan Castro en Madrid.
  • La ciudad difusa, impuesta tras la burbuja inmobiliaria, es poco densa, depende del automóvil y consume terreno agrario y natural.
  • Turistificación es la orientación de servicios y viviendas hacia turistas; gentrificación es la ocupación de barrios populares por clases más acomodadas.
  • En España, Madrid y Barcelona son las metrópolis nacionales, por superar el millón de habitantes en su área metropolitana.

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1.- Introducción: Concepto de Ciudad

Una ciudad es un núcleo de población concentrada, densa, numerosa y dedicada principalmente a actividades no primarias (industria, comercio, servicios). Existen diferentes criterios para definir qué es un espacio urbano:

  • El tamaño de la población: El INE considera urbanos los núcleos de población con más de 10.000 habitantes. Sin embargo, este criterio por sí solo no define completamente una ciudad si el municipio tiene una población dispersa, o si tiene población suficiente pero carece de servicios o actividades industriales.
  • La densidad de la población: Según Eurostat, los centros urbanos se definen a partir de una cuadrícula imaginaria sobre el territorio con celdas de 1 km². Un núcleo es urbano si en las celdas que ocupa hay una densidad superior a 1.500 habitantes/km², y la población que habita en celdas continuas supera los 50.000 habitantes.
  • La forma de la ciudad: La ciudad se caracteriza por el poblamiento continuo y concentrado, con edificaciones organizadas en calles y agrupadas en manzanas o solares, y eventualmente de gran tamaño.
  • Las funciones urbanas: La población urbana se define, por oposición a la rural, por dedicarse principalmente a actividades no primarias, es decir, industria y servicios. Además, las ciudades, al centralizar los servicios y actividades, son capaces de ejercer una influencia sobre los territorios que las rodean, de organizarlos y de articularlos.
  • La sociedad y cultura urbana: Las ciudades también se pueden definir por el tipo de sociedad y cultura específicamente “urbana” en oposición a la rural. A la ciudad se le atribuye más diversidad social y más dinamismo cultural.

La importancia de las ciudades deriva de todos estos rasgos: En las ciudades están los centros de decisión política y económica; atraen las actividades económicas más dinámicas y productivas, la industria y el comercio, y centralizan servicios de todo tipo (transporte, sanidad, educación, servicios sociales, turismo, cultura y ocio...), ya que la concentración de población hace más rentables las prestaciones de servicios y propician economías de escala.

2.- La Morfología Urbana

La morfoloxía urbana se refiere a la forma en que los espacios urbanos se configuran o toman forma, es decir, al aspecto físico de las ciudades.

  • El emplazamiento o localización de una ciudad es el espacio concreto que la ciudad ocupa (un otero, un puerto, un vado...) y que depende de su función original (comercial, militar, explotación de recursos locales...).
  • La situación de una ciudad es su posición con respecto a su entorno geográfico y de ella depende la relación de la ciudad con su contorno: nodo en una ruta comercial, control o dominio de un área, posición central en una región, etc.
  • La trama urbana o tejido urbano es el diseño que forman la disposición de las vías, espacios libres y edificaciones de una ciudad. La trama urbana evoluciona en función de los factores políticos, económicos y culturales y se relaciona estrechamente con la historia de la ciudad y las fases de su crecimiento. La trama urbana puede ser cerrada (cuando las edificaciones se pegan unas a otras formando solares compactos) o abierta (cuando los edificios están aislados, con espacios vacíos intermedios).

Según la forma de la trama, las ciudades pueden presentar diferentes tipos de plano:

  • Los planos regulares (ortogonales, o hipodámicos) son propios de ciudades y barrios planificados, en los que las calles se disponen en ángulo recto.
  • Los planos irregulares o orgánicos son propios de ciudades o barrios que crecen de forma espontánea, sin planificación previa, o adaptándose a las formas del terreno.
  • Los planos lineales son propios de las ciudades o barrios que crecen a lo largo de un camino, ribera o línea litoral.
  • Los planos concéntricos o radiocéntricos presentan calles que crecen alrededor de un centro en forma de anillo, o calles que parten de una zona central de forma radial.

3.- El Proceso de Urbanización

La urbanización es el proceso por el cual la población se concentra progresivamente en núcleos urbanos, al tiempo que las actividades económicas propiamente urbanas.

3.1.- La Ciudad Preindustrial: Los Cascos Históricos

La herencia de las ciudades preindustriales (hasta mediados del siglo XIX) es visible en la mayoría de los cascos históricos de las ciudades españolas y europeas. A pesar de su diferente origen y de su diversidad, estas ciudades muestran una serie de características comunes:

  • Estaban rodeadas de murallas.
  • La trama urbana suele ser orgánica o irregular, con calles estrechas y reviradas, aunque pueden existir otros tipos de plantas.
  • La trama urbana es cerrada, con alta densidad de la edificación.
  • Las actividades industrial, comercial y residencial conviven y se mezclan en los mismos espacios, aunque haya una cierta especialización y ciertas actividades se agrupen en ciertas calles.
  • Las edificaciones son pequeñas y generalmente de escasa altura, agrupadas en torno a patios interiores, muchas veces ajardinados.

3.1.1.- La Ciudad Antigua

Los primeros núcleos urbanos en la península ibérica comienzan ya en la protohistoria, cuando aparece una concentración de población en núcleos amurallados relativamente grandes. Asimismo, también se dan las colonias establecidas en la costa por fenicios (Cádiz) o griegos (Ampurias). La conquista de Roma trajo consigo la fundación de numerosas ciudades en las que asentar colonos o soldados licenciados, muchas de ellas surgidas a partir de un campamento militar permanente. Muchas ciudades hoy importantes fueron fundadas en época romana: Mérida, Zaragoza, Córdoba, Sevilla, Lugo, Tarragona, Barcelona, Valencia...

Las características de la ciudad romana son:

  • Suelen tener plantas regulares, rectangulares, y están rodeadas de murallas.
  • Las calles se planifican de antemano respondiendo a una cuadrícula o retícula, con calles que se cortan en ángulo recto (plano ortogonal o hipodámico).
  • En el centro, donde se cruzan las calles principales, se abre el foro, plaza pública porticada y monumental, donde se ubican los edificios administrativos (basílicas) y los templos.
  • La ciudad está dotada de servicios sanitarios: acueductos, cloacas, baños públicos... Además, alberga edificios para el ocio (teatros, anfiteatros, circos...) y se dota de un aspecto “monumental” o grandioso, dado que la ciudad funciona como un símbolo del poder romano.

A partir del siglo III d.C. se vive un periodo de crisis que trae aparejado un abandono de muchas ciudades. La llegada de los pueblos germánicos (suevos, visigodos) acentúa este éxodo hacia el campo, aunque algunas ciudades prevalecen como sedes del poder político o religioso (Toledo).

3.1.2.- La Ciudad Medieval

Durante la Edad Media hay que diferenciar dos espacios diferentes: la ciudad andalusí, bajo la influencia islámica, y las ciudades de los reinos cristianos.

En el espacio musulmán, la ciudad recuperó mucha de la importancia que tuviera en la antigüedad como grandes centros económicos y políticos. Además de las viejas ciudades romanas (Córdoba, Sevilla, Zaragoza...), los musulmanes fundaron nuevos asentamientos (Murcia, Albacete, Almería, Madrid...).

La ciudad andalusí se caracterizó por:

  • Cuentan con un centro amurallado (la medina), donde se encuentran los edificios principales, como la mezquita. En la parte alta de la ciudad se levanta el alcázar o alcazaba, recinto fortificado que acoge el gobierno y la guarnición militar.
  • Alrededor de la medina se construyen arrabales (barrios) donde la población suele agruparse según su religión (mozárabes, judíos...) origen étnico, o actividad económica. Los arrabales pueden tener su propia muralla.
  • El trazado urbano es irregular. Las calles son tortuosas, estrechas, sin una organización clara. No existen muchos espacios abiertos. Las viviendas se agrupan en torno a patios interiores, muchas veces ajardinados.

En el espacio cristiano, los reyes favorecieron la fundación o el repoblamiento de antiguas villas y ciudades concediendo privilegios fiscales y jurídicos a sus habitantes, para restarle poder a la nobleza. Algunas ciudades fundadas durante la Edad Media fueron Burgos, Pontevedra, Santiago de Compostela, Bilbao o Ciudad Real.

La ciudad cristiana comparte muchas características con la ciudad islámica:

  • El centro de la ciudad está amurallado. En su centro suelen encontrarse los edificios más destacados (iglesias/catedrales, palacios urbanos, ayuntamientos), y cuentan con una o varias plazas abiertas donde se celebran mercados.
  • El trazado puede variar: son irregulares, pero también radiocéntricos (con las calles concéntricas) o con las calles en paralelo (lineales). Las calles suelen agrupar a personas del mismo oficio u origen.
  • Fuera de las murallas se desarrollan los “burgos”, barrios irregulares que crecen a lo largo de los caminos de acceso.

3.1.3.- La Ciudad Moderna

Durante la Edad Moderna prevalecen muchas de las características de la ciudad medieval, con algunos cambios:

  • Las murallas se transforman en grandes recintos adaptados al uso de la artillería, con muros muy gruesos, baluartes, fosos y glacis, especialmente en las ciudades próximas a zonas fronterizas.
  • Ciertos espacios urbanos son reformados procurando acentuar su monumentalidad y embellecimiento, sobre todo a partir del siglo XVIII: aparecen plazas mayores de fachadas regulares, fachadas-telón, avenidas trazadas en perspectiva, monumentos y fuentes. Los nuevos edificios monumentales (religiosos o administrativos) se rodean de espacios abiertos “de respeto”.
  • Aunque prevalecen los viejos trazados medievales, los nuevos barrios y villas que se planifican responden a trazados regulares y geométricos, en damero o hipodámicos. Algunas nuevas fundaciones son Ferrol, La Carolina (Jaén), o Aranjuez.

3.2.- La Ciudad Industrial

3.2.1.- Los Ensanches y Barrios Obreros (mediados S. XIX – mediados S. XX)

Con la revolución industrial se acelera el fenómeno del éxodo rural. Las ciudades, especialmente aquellas donde se instalan grandes industrias, van a crecer en población y tamaño, lo que llevará a importantes transformaciones.

  • En los barrios históricos se intenta ampliar los espacios y dar regularidad a las calles tortuosas o estrechas para facilitar los servicios. Se abren plazas, se establecen nuevos alineamientos de fachadas, y se abren “grandes vías”, calles amplias y modernas que suelen conectar un lugar central con los nuevos barrios o con la estación de ferrocarril.
  • La construcción del ferrocarril supone la ocupación de grandes espacios, por lo que las estaciones se sitúan en las periferias de los núcleos antiguos. Al crecer los nuevos barrios, las estaciones quedan absorbidas por el tejido urbano, convirtiéndose en un obstáculo.
  • Las murallas son derribadas casi sin excepción. En su lugar se construyen bulevares o avenidas amplias que separan los nuevos barrios “extramuros” de los barrios antiguos.
  • Fuera de las antiguas murallas, a partir de la segunda mitad del siglo XIX se construyen los “ensanches”, nuevos barrios planificados que siguen generalmente un plano geométrico en cuadrícula o hipodámico, con calles amplias y bien dotadas de servicios (sanitarios, transporte, etc.). Este modelo de ciudad respondía al concepto de ciudad de la burguesía liberal, la nueva clase social dominante, en su idea de orden (regularidad de la trama urbana) y modernidad. Fueron concebidos como áreas planificadas de manera uniforme donde debía darse una mezcla social, pero terminan por ser ocupados por la burguesía y las clases medias, debido al alto precio del suelo por la demanda, ya que los nuevos barrios son más atractivos frente a los cascos históricos. Fueron ejemplo de ensanches planificados el “Plan Cerdá” del “Eixample” de Barcelona, o el ensanche de Madrid (“Plan Castro”).
  • Las clases trabajadoras ocupan primeramente los espacios residuales de los ensanches: los sótanos y desvanes de los edificios, y los patios interiores de los solares, que acaban convirtiéndose en “barrios ocultos”, a los que se accedía desde callejones o pasadizos, invisibles desde la calle. Los que no encuentran sitio se instalan en las periferias.
  • Las nuevas industrias se sitúan en los espacios marginales, allí donde se dan las condiciones que las favorecen (en las áreas portuarias, cerca del ferrocarril o de carreteras).
  • Las periferias se fragmentan socialmente: Por un lado, aparecen barrios obreros alrededor de los ensanches, en espacios marginales a lo largo de las carreteras y de las vías de ferrocarril, a la vera de las industrias, o en lugares degradados o insalubres. Muchas veces estos barrios carecen de planificación y están constituidos de chozas, chabolas o infraviviendas construidas con materiales precarios. Por otro lado, surgen barrios residenciales de viviendas unifamiliares en el campo (“ciudades jardín”), pensados en origen para acoger a las clases trabajadoras (barrios de “casas baratas”), pero pronto demandados también por la burguesía (barrios de chalets y palacetes con jardín). Un ejemplo de urbanismo de las periferias fue la “Ciudad Lineal”, del arquitecto Arturo Soria.

3.2.2.- Las Ciudades Durante el Franquismo (1939-1975)

En la década de los 40 se vivió el freno en el proceso urbanizador, debido a la escasez y el hambre por la crisis de la posguerra y la autarquía franquista. Pero a partir de los años 50 y sobre todo los 60 se desata otra vez el éxodo rural favorecido por la rápida industrialización de los años del “desarrollismo”. Aparece un modelo de ciudad “compacta”, de trama densamente poblada, con edificaciones verticales y nuevos barrios en los suburbios.

  • Los barrios históricos sufren un proceso de degradación. Se sustituyen edificaciones antiguas por otras en altura y fuera de escala, con estilos arquitectónicos vulgares y disonantes del entorno, buscando el máximo rendimiento económico del suelo.
  • En los ensanches la trama urbana se densificó, dando facilidades a la construcción vertical y eliminando zonas verdes y equipamientos.
  • La expansión del automóvil invade los espacios urbanos: calles y plazas son ocupadas por el tránsito rodado y los aparcamientos, mientras que los peatones son marginados.
  • La necesidad de nuevas viviendas para acoger a una población en crecimiento acelerado obligó a la construcción de nuevos barrios en las periferias (“ciudades dormitorio”). Se caracterizan por construcciones modulares, de bloques en altura en polígonos de trama abierta, con un aspecto monótono y geométrico (“bloques colmena”). Estos barrios suelen tener una composición social homogénea, dependiendo del precio del suelo y de las promociones de viviendas (tanto privadas como subvencionadas (viviendas de protección oficial)). Los barrios de clase media podían tener mejores calidades y dotación de servicios, pero los barrios obreros, no siempre tenían servicios ni estaban bien comunicados con el centro, por la falta de infraestructuras o de transporte.
  • Las industrias se sitúan en nuevos polígonos industriales, a veces planificados, pero que otras veces crecen de forma desorganizada a lo largo de las carreteras, junto con equipamientos urbanos no deseados (cementerios, depuradoras, mataderos...).
  • En las periferias de las grandes urbes industriales prevalecen chozas o barrios de infraviviendas no planificados y sin servicios, en zonas insalubres y descampados.

3.3.- Las Ciudades Postindustriales: La “Ciudad Difusa”

Tras la crisis de los años 70, la llegada de la democracia y el desarrollo económico vivido a partir de los años 80 trajo también cambios en las ciudades españolas:

  • Las ciudades se dotan de instrumentos jurídicos para regular su crecimiento: los PXOU / PXOM (Planes generales de ordenación urbana/ municipal) disponen cómo debe ser el crecimiento de las ciudades, los usos del suelo edificable, y establecen condiciones para la edificación, la red viaria, los equipamientos y las medidas de protección patrimonial y ambiental. Para las actuaciones concretas se desarrollan “Planes especiales” (Por ejemplo, para la ordenación de un barrio o la rehabilitación de un casco histórico).
  • Los cascos históricos sufren un proceso de vaciamiento. En un principio, sufren una paulatina degradación: son viviendas antiguas y poco atractivas, en calles estrechas y de difícil acceso, con servicios escasos o deficientes, y con dificultades de reforma. Por consiguiente, van siendo abandonados y quedan en ellos las clases de ingresos más bajos, incluso marginales. Pero por otra parte, hay una demanda de estos espacios por personas o negocios que buscan beneficiarse de su posición central o del prestigio de la arquitectura histórica, rehabilitando edificios para usos comerciales. El auge del turismo también provoca la orientación de estos espacios atractivos por su pintoresquismo hacia usos comerciales, hosteleros, culturales o de ocio. Las administraciones procuran también rehabilitar edificios destacados y dictan normas de protección del patrimonio histórico artístico. Así, muchos cascos históricos se “turistifican” y se “gentrifican”.

Turistificación es el proceso por el cual los servicios y el comercio de un barrio o ciudad se orientan más a satisfacer las demandas de los turistas que las de la propia población del barrio. Recientemente, la demanda de viviendas para alojamientos turísticos provoca la expulsión de los habitantes de muchos barrios y ciudades por la subida de precio de las rentas y alquileres, y la población local es sustituida por visitantes.

Gentrificación (del inglés “gentry”, aristocracia) es el proceso por el cual un barrio popular pasa a ser ocupado por clases más acomodadas. El bajo precio de la vivienda y de los alquileres en estos barrios atrae a especuladores y personas de altos ingresos, que invierten en la rehabilitación de viviendas y en negocios de alto valor, haciendo estos barrios más atractivos para las clases altas. La presión de la demanda hace subir los precios, expulsando a las personas de rentas bajas, y quedando en ellos las personas de altos ingresos.

  • Los ensanches, convertidos en espacios centrales debido a la expansión de las periferias, mantienen una alta tasa de ocupación, especialmente por clases medias y acomodadas, aunque ganan terreno las actividades terciarias (comercios y oficinas) que buscan espacios céntricos y bien comunicados (calles “comerciales” y barrios de negocios).
  • Para solucionar los problemas de tránsito, los vehículos son limitados dentro de los cascos urbanos (limitación de aparcamientos, peatonalización parcial o total de los cascos históricos y de las calles comerciales, construcción de vías periféricas para alejar el tráfico pesado de los centros...).
  • Las antiguas áreas industriales, propias de la primera revolución industrial, pasaron a integrarse en el tejido urbano con la expansión urbanística y la integración de las antiguas periferias. La reconversión industrial de los años 80 llevó a muchas de estas industrias al cierre, por lo que estos espacios degradados son progresivamente recuperados para nuevos usos (zonas verdes, equipamientos, reurbanización). Un ejemplo de recuperación de espacios industriales son la margen izquierda del Nervión en Bilbao (Museo Guggenheim) o el barrio de Poblenou en Barcelona.
  • Las nuevas áreas industriales se establecen en polígonos en las periferias, en espacios alejados de la trama urbana, a la vera de vías de comunicación (autopistas, ferrocarril) o de grandes infraestructuras de transporte (puertos, aeropuertos). En las grandes metrópolis se establecen “zonas francas” en zonas reservadas que concentran la actividad empresarial.
  • En las grandes ciudades (metrópolis) los centros urbanos se saturan y estancan su crecimiento, en favor de las periferias urbanas y de los municipios limítrofes. Entre mediados de los 90 y 2008 se vivió una “burbuja inmobiliaria” con la construcción de millones de viviendas en polígonos generalmente alejados de los centros, así como urbanizaciones de segundas residencias. Así, sobre el modelo de “ciudad compacta” se impone un nuevo modelo de “ciudad difusa”, de límites imprecisos, donde se forman en las periferias amplias áreas periurbanas o rururbanas donde se mezclan los usos del suelo y las formas de vida del campo y de la ciudad. En las márgenes de las ciudades la densidad de la edificación es baja y los diferentes usos del suelo (parques empresariales y polígonos industriales, urbanizaciones residenciales, grandes centros comerciales, equipamientos sanitarios, instalaciones deportivas, campus universitarios, etc...) están zonificados y separados por espacios vacíos intermedios. Las conexiones con el centro son facilitadas por el uso masivo del automóvil privado.

El modelo de ciudad difusa es objeto actualmente de fuertes críticas por no ser sostenible:

  • Consume una enorme cantidad de terreno en detrimento de los espacios agrarios y naturales.
  • Depende en exceso del transporte privado (automóvil) y obliga a desplazamientos pendulares centro-periferia que consumen energía y producen contaminación.
  • El urbanismo poco denso hace más cara la dotación de servicios (red eléctrica, agua, alcantarillado, mantenimiento de carreteras, gestión de residuos...).
  • Las nuevas periferias y la zonificación de los usos favorecen el aislamiento social: las calles dejan de ser espacios de encuentro y convivencia, por la dependencia del automóvil.

4.- Jerarquía Urbana

4.1.- Elementos para la Jerarquización de las Ciudades

Las ciudades se pueden clasificar en una escala jerárquica atendiendo a diferentes criterios:

  • El tamaño de su población: Es un indicador de la atractividad de la ciudad por su actividad económica y por la centralización de funciones que las ciudades ejercen. En España hay 15 aglomeraciones urbanas que superan el medio millón de habitantes, junto con un gran número de ciudades medias y pequeñas.
  • La concentración de funciones económicas (industriales, financieras, comerciales, administrativas, turísticas, culturales...), especialmente aquellas que se proyectan hacia el exterior de la ciudad. La importancia económica se puede medir con el PIB (Producto urbano bruto, la suma del valor de los bienes y servicios producidos en una ciudad), pero también por la variedad e importancia de las actividades que en ella se ejercen.
  • El área de influencia urbana: Las ciudades son lugares centrales que concentran el suministro de bienes y servicios, así como funciones de gobernanza política y administrativa, que afecta a un territorio más o menos amplio. Se denomina metrópoli a una gran ciudad que acoge, además de una población numerosa, actividades económicas diversificadas y funciones de mando o decisión que ejercen una influencia sobre una gran área o región. La metropolización es el proceso por el cual las ciudades concentran población, riqueza y funciones de gobierno o dirección económica, política y cultural de un territorio.
  • Las relaciones con otras ciudades: Las relaciones entre ciudades se pueden medir por los flujos (de personas, de mercancías, de capitales, de información...) que circulan entre ellas. Cuando los flujos son unidireccionales indican relaciones de dependencia o subordinación. Si son bidireccionales indican relaciones de integración, complementariedad o competencia.

4.2.- La Jerarquía de las Ciudades Españolas

En base a estos criterios se puede establecer la siguiente jerarquización de las ciudades:

  • Metrópolis nacionales: Corresponden a las dos mayores áreas metropolitanas del Estado, Madrid y Barcelona. Son las únicas que superan el millón de habitantes (5,7 millones en el área metropolitana de Madrid, 3,3 en la de Barcelona). Son ciudades mundiales, que concentran sedes de grandes empresas transnacionales, con actividades económicas altamente diversas y especializadas, centros de decisión política, conocidas internacionalmente y bien conectadas con otras metrópolis internacionales, por lo que su área de influencia se extiende al conjunto del Estado y más allá.
  • Metrópolis regionales: Son grandes áreas metropolitanas entre 500.000 y 1 millón de habitantes, también con actividades económicas diversificadas y servicios especializados, fuertemente conectadas con las metrópolis nacionales pero con un área de influencia menor, circunscrita a una región. Entre estas ciudades se cuentan Valencia, Bilbao, Zaragoza, Sevilla y Málaga.
  • Metrópolis subregionales o regionales de segunda orden: Tienen un tamaño menor, entre 250.000 y 500.000 habitantes. Sus funciones son bastante diversificadas y ofrecen algunos servicios especializados (universidad, aeropuerto...). Su área de influencia es regional o incluso menor. Entre estas ciudades estarían Vigo y Coruña, Valladolid, Córdoba, Murcia o Palma.
  • Ciudades medias: Incluyen las ciudades entre 50.000 y 250.000 habitantes, como el resto de las capitales de provincia. Sus funciones son menos diversas (algunas industrias y empresas) y los servicios que prestan se inscriben en el ámbito de su provincia. Entre estas ciudades estarían Compostela, Ourense o Ferrol.
  • Ciudades pequeñas o villas: Son poblaciones que oscilan entre los 10.000 y los 50.000 habitantes. Sus funciones son reducidas y poco diversificadas aunque puedan contar con algún servicio o equipamiento de cierta especialización (un hospital, una sede judicial...). Su influencia se inscribe en los límites de su comarca o demarcación. Entre estos núcleos urbanos estarían Vilagarcía, Monforte de Lemos, Verín, o Carballo.

4.3.- Otro Tipo de Aglomeraciones

  • Las conurbaciones son aglomeraciones de dos o más ciudades próximas que, al crecer, forman un espacio urbano continuo (Castellón-Villarreal).
  • Las regiones urbanas son aglomeraciones urbanas discontinuas formadas por ciudades dispersas pero próximas (nebulosa urbana) ocupando el territorio de forma tan densa que dan a todo el territorio características propiamente urbanas. Un ejemplo es el centro de Asturias (Gijón-Oviedo-Avilés).
  • Las megalópolis son aglomeraciones urbanas suprarregionales, formadas por núcleos urbanos discontinuos, aunque sin grandes fracturas, formando una cadena de áreas metropolitanas, conurbaciones y pequeñas ciudades fuertemente conectadas por una red viaria densa, y con importantes tráficos entre ellas. En España se considera una megalópolis el eje mediterráneo, entre Cartagena y Francia.

5.- El Sistema Urbano Español

5.1.- Definición de los Sistemas Urbanos

Las ciudades establecen entre sí vínculos más o menos sólidos, funcionando como un sistema. Un sistema urbano es un conjunto de ciudades jerarquizado e integrado, entre las que se establecen relaciones funcionales. Los sistemas urbanos diseñan ejes y redes compuestas por nodos (las ciudades) y líneas (sus relaciones). Estas relaciones se manifiestan en las conexiones físicas existentes entre estas ciudades (redes de transporte y comunicaciones), en el volumen de los flujos que circulan entre las mismas (mercancías, capitales, telecomunicaciones, tráfico y desplazamiento de personas...), en las relaciones administrativas, en la prestación de servicios de todo tipo, etc.

Los sistemas urbanos pueden clasificarse en diferentes tipologías:

  • Los sistemas policéntricos están formados por dos o más ciudades de un mismo rango jerárquico que se reparten la población y las funciones de una región, y que establecen relaciones de complementariedad entre sí, y de primacía sobre otras ciudades de menor rango de su entorno.
  • Los sistemas monocéntricos están compuestos por una gran aglomeración urbana que concentra la mayor parte de la población y de las funciones, y del que dependen las demás ciudades de la región. Si las ciudades dependientes se relacionan únicamente con la ciudad central son sistemas monocéntricos primados. Si las ciudades del sistema se relacionan entre sí de forma jerarquizada son sistemas monocéntricos jerarquizados.

Hay diferentes factores que explican la formación de sistemas o ejes urbanos:

  • La proximidad entre ellas.
  • La existencia de vías de comunicación y de transporte densas entre las ciudades que la componen. Las infraestructuras de transporte facilitan los flujos humanos y de mercancías y la integración en el sistema.
  • La interdependencia económica o funcional, que se puede medir por los flujos que se establecen entre ciudades. Cuando los flujos son unidireccionales, la relación entre ciudades es de dependencia. Si son bidireccionales, su relación es de complementariedad o de competencia.
  • La organización política y administrativa. Es más fácil que las ciudades tiendan a integrarse en un sistema si se ubican en la misma unidad administrativa (comunidad autónoma).

5.2.- Los Sistemas Urbanos en España

El sistema urbano español se caracteriza por su integración desigual. Además de la aglomeración regional de Madrid, existen diferentes ejes urbanos periféricos, pero grandes áreas del interior están poco urbanizadas e integradas.

  • Madrid: Es la principal aglomeración de la península, y una ciudad de rango mundial, plenamente integrada en los flujos globales. Conforma un sistema monocéntrico que concentra sedes de poder político y económico, sedes de multinacionales y financieras, servicios altamente especializados, fuertemente vinculado con otras grandes ciudades del Estado, como Valladolid, Zaragoza, Barcelona, Valencia y Sevilla.
  • El eje atlántico gallego: Formado por un sistema policéntrico con dos metrópolis subregionales (Vigo y Coruña) que concentran la actividad económica, junto a otros nodos menores (Ferrol, Santiago, Pontevedra), conectados por vías de alta capacidad (autopista y ferrocarril), y las ciudades del interior (Lugo y Ourense), que acogen funciones complementarias. El eje atlántico está fuertemente conectado con el Norte de Portugal y con la gran área metropolitana de Oporto, ya que por esta línea circula la mitad de los intercambios entre Portugal y España. Sin embargo, las fronteras administrativas dificultan una mayor integración.
  • El eje cantábrico es un eje policéntrico y discontinuo que incluye varios subsistemas relativamente autónomos: el triángulo asturiano (Gijón-Oviedo-Avilés), Santander-Torrelavega, y el triángulo vasco (Bilbao-Donostia-Vitoria/Gasteiz). Articulado a través de la autovía del Cantábrico (A8) está aún en vías de integración, y redefiniendo sus actividades económicas (reconversión de la industria pesada y de la minería hacia actividades terciarias). Se relaciona con las ciudades del interior (León, Burgos, Logroño...), y a través del País Vasco con el valle del Ebro y con el Sur de Francia (Burdeos).
  • El eje del Valle del Ebro discurre entre Vitoria/Gasteiz-Logroño-Zaragoza-Tarragona, con Zaragoza como metrópoli de referencia. Se beneficia de su carácter de encrucijada entre las comunicaciones entre Cataluña y el País Vasco, y entre Madrid y Barcelona. Es un eje dinámico, con gran concentración de industria y de servicios logísticos, y fuertemente conectado con las metrópolis nacionales (Madrid y Barcelona).
  • El eje mediterráneo comprende todo el litoral mediterráneo, desde Girona a Cartagena, y conecta grandes metrópolis (Barcelona, Valencia) junto a otras capitales subregionales. Es el eje más dinámico por su demografía, concentración de actividades económicas (gracias a su carácter litoral, con grandes puertos comerciales y turismo) y fuerte interconexión (Autovía del Mediterráneo A7, tren Euromed). También está fuertemente conectado con Madrid y con el Sur de Francia. Cuenta con una metrópoli internacional fuertemente integrada en los flujos globales (Barcelona) y forma parte del segundo gran sistema urbano europeo: la llamada “banana dorada”, entre Murcia y Génova.
  • El eje andaluz está formado por dos subsistemas: El valle del Guadalquivir se articula en torno a la metrópoli de Sevilla, engloba a Córdoba, Cádiz y Huelva, acoge funciones relativamente diversificadas, está bien conectado con Madrid, y extiende su influencia hacia las ciudades extremeñas. Por otra parte, el litoral andaluz se articula en torno a la metrópoli de Málaga y engloba a Algeciras, Marbella, Granada y Almería, articulado gracias a las comunicaciones litorales (A7), con conexiones portuarias y aeroportuarias, y una actividad centrada en el turismo pero también en la industria. Bien conectado con el Guadalquivir y Madrid, la relación con el arco Mediterráneo es más débil.
  • Los sistemas insulares (Baleares y Canarias) se ven dificultados por su alejamiento. Sin embargo, Mallorca está fuertemente conectada con el arco mediterráneo (conexiones con Barcelona y Valencia). Canarias forma un sistema policéntrico con actividades turísticas y logísticas, relativamente conectado con las grandes metrópolis españolas.

El interior de la península carece de grandes ejes urbanos integrados. Las ciudades de Castilla-León (excepto Valladolid, fuertemente ligada a Madrid), La Mancha y Extremadura carecen de entidad para articular en torno suyo grandes áreas metropolitanas extensas, y menos aún sistemas. Son ciudades medias que rinden servicios a una escala provincial o comarcal. Aun así algunas pueden beneficiarse de las infraestructuras de transporte (autovías) y de las conexiones que se establecen entre las grandes aglomeraciones, pudiendo integrarse en ejes de formación incipiente (como Albacete, entre Madrid y Valencia).

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Preguntas frecuentes

¿Qué criterios se usan para definir una ciudad?

Se usan el tamaño de la población, la densidad, la forma de la ciudad (poblamiento continuo y concentrado), las funciones urbanas no primarias y el tipo de sociedad y cultura urbana. Ninguno de ellos define por sí solo una ciudad.

¿Qué es la gentrificación?

Es el proceso por el cual un barrio popular pasa a ser ocupado por clases más acomodadas. El bajo precio de la vivienda atrae a inversores y personas de altos ingresos, lo que sube los precios y expulsa a las rentas bajas.

¿Qué es una megalópolis según el texto?

Es una aglomeración urbana suprarregional formada por núcleos discontinuos, sin grandes fracturas, conectados por una red viaria densa. En España se considera megalópolis el eje mediterráneo entre Cartagena y Francia.

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Test

1. ¿Qué población mínima considera el INE para que un núcleo sea urbano?
2. ¿Qué tipo de plano caracteriza a la ciudad romana?
3. ¿Quién diseñó el ensanche de Barcelona, conocido como Eixample?
4. ¿Qué característica define a la ciudad difusa según el texto?
5. ¿Qué es una conurbación?
6. ¿Cuál es el eje urbano español que la Autovía del Mediterráneo A7 conecta con Barcelona y Valencia?

Preguntas generadas con IA a partir del documento: comprueba las respuestas con el texto.