La Comprensión Lectora en el Ámbito Escolar: Estrategias y Desafíos frente al Analfabetismo Funcional
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La Comprensión Lectora
Justificación de la Lectura en la Escuela: ¿Por qué es fundamental desarrollarla?
La lectura es uno de los **aprendizajes más importantes** que proporciona la escolarización. Es un instrumento potentísimo de aprendizaje en cualquier disciplina. Pero, además, la adquisición del código escrito implica el desarrollo de capacidades cognitivas superiores: reflexión, espíritu crítico, conciencia, etc. Quien aprende a leer eficientemente y lo hace con constancia desarrolla el pensamiento. Por eso, en definitiva, la lectura se convierte en un aprendizaje trascendental para la escolarización y el crecimiento intelectual de la persona.
A pesar de su importancia, todavía hay mucha gente que no sabe leer ni escribir. Existe un alto índice de analfabetismo y de analfabetismo funcional.
El último dato sobre el analfabetismo funcional es el más delicado y alarmante. Se pronostica un incremento del analfabetismo funcional, es decir, de las personas que, a pesar de haber aprendido a leer y escribir, no saben ni pueden utilizar estas habilidades para defenderse en la vida diaria.
Causas del Analfabetismo Funcional
Una causa esencial por la que existe el analfabetismo funcional es el **tratamiento didáctico** que la lectura ha recibido tradicionalmente en la escuela. A pesar de constituir un objetivo de primer orden, la enseñanza de la lectura queda confinada al área de lenguaje, a los primeros años escolares y a una metodología *analítica y mecánica*.
Reflexión sobre la Metodología Tradicional
En primer lugar, una concepción limitada de la lectura nos ha instruido en las microhabilidades más superficiales y primarias, es decir:
- Discriminar la forma de las letras.
- Leer palabra por palabra.
- Pronunciar las palabras correctamente, etc.
En cambio, los lectores nos hemos tenido que espabilar por nuestra cuenta con las destrezas superiores: ser conscientes de los objetivos de la lectura, saber leer a una velocidad adecuada, comprender el texto a diversos niveles, etc.
De forma implícita, se nos ha hecho entender lo que es la «buena lectura»: leer libros, sobre todo de literatura, a ritmo tranquilo, sentados, entendiéndolo todo... Y lo que se cree que no lo es: leer notas, publicidad, etc.
En tercer lugar, los niños empiezan a descifrar letras en el parvulario y consolidan el código escrito durante los primeros años de primaria. Se espera que al final de esta etapa lean con suficiente autonomía y fluidez. Al finalizar la etapa de primaria se considera que la lectura ya está adquirida y no se vuelve a insistir en ella.
Proceso Didáctico Tradicional de la Lectura en la Escuela
La secuencia didáctica típica y tópica de la lectura es:
- El maestro escoge una lectura del libro de texto.
- Un alumno lee un fragmento, mientras el resto sigue la lectura en su libro.
- Si comete algún error de oralización, el profesor lo corrige.
- Una vez oralizado el texto, el maestro formula preguntas, que los alumnos contestan individualmente.
- Ejercicios de gramática a partir del texto.
Perfil del Lector Competente
Los buenos lectores perciben el texto de una manera determinada. El lector competente presenta las siguientes características:
- Lee habitualmente en silencio, pero puede oralizar si es necesario.
- No cae en los defectos típicos de la lectura (oralización, subvocalización, etc.).
- Lee con rapidez y eficiencia.
- Se fija en unidades superiores del texto (frases, palabras, etc.). No repasa el texto letra por letra.
Además, el lector competente no lee siempre de la misma forma, sino que se adapta a cada situación y utiliza varias **microhabilidades de lectura** (*vistazo*, *anticipación*, *lectura entre líneas*, etc.). Estas microhabilidades son las herramientas que tenemos a nuestro alcance para comprender y que utilizamos selectivamente según los objetivos de lectura. El lector experto controla su proceso de lectura y sabe elegir las estrategias adecuadas al texto y a la situación de lectura. Por el contrario, los aprendices de lector suelen tener un repertorio más pobre de microhabilidades de comprensión.