Comunicación y Expresión Artística: Diferencias y Puntos de Encuentro

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La esencia de la comunicación humana

La comunicación se sitúa en un ámbito de acciones que ocurren cuando varios individuos, realizando tareas distintas, convergen en un mismo propósito. Cuando uno solo no puede alcanzar un objetivo, necesita de otro; un ejemplo claro es el proceso de compra y venta. La comunicación es, en esencia, la búsqueda de la comunión con los demás, permitiendo el crecimiento de una identidad única sin que cada parte pierda su esencia individual. La expresión de dicha identidad se manifiesta a través de la corporalidad, la cual nos otorga una visión de identidad a través del tiempo.

Transaccionalidad y propósito

La transaccionalidad exige que exista algo que compartir y dos acciones que se requieran mutuamente. Lo fundamental no es la mera transmisión de un mensaje, sino la existencia de un interlocutor. De la expresión aislada no resulta necesariamente la comunicación. En este sentido, el arte representa un ámbito donde la expresión es particular:

  • La comunicación busca la comprensión del otro y la utilidad de transportar un mensaje.
  • La expresión artística, por el contrario, no requiere una utilidad externa.
  • El artista crea un producto, lo cual puede prescindir del otro, haciendo de la expresión un acto solitario.

El arte como forma de comunicación duradera

Si prescindimos del paradigma tradicional de la transmisión, podemos afirmar que toda vida social tiende a la integración. Bajo esta premisa, el arte podría considerarse una forma de comunicación más estable que el habla cotidiana:

  • El habla: Es perfecta, pero efímera. Las palabras se desvanecen al salir y su impacto en los demás escapa a nuestro control.
  • El arte: Obras como cuadros, libros, esculturas o edificios constituyen formas de comunicación perdurables en el tiempo.

Diferencias formales y límites técnicos

Desde un punto de vista formal, no existe una diferencia sustancial entre la expresión artística y la comunicación convencional; la distinción radica en el carácter social de esta última. Mientras que la expresión artística no tiene más límite que la propia voluntad del creador, la comunicación profesional —como la periodística— está sujeta a normas y restricciones.

En conclusión, el ejercicio de la comunicación requiere un dominio profundo del lenguaje, la capacidad de adaptar registros y una pericia técnica indispensable para garantizar que el mensaje cumpla su función social.

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