Concepciones del alma y la psique: De la filosofía clásica al psicoanálisis

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Aristóteles: La unión sustancial de cuerpo y alma

Para Aristóteles, el cuerpo y el alma (el ser humano) constituyen una unión sustancial. Ambos marchan juntos en una unidad de movimientos, acciones y operaciones; no pueden existir ni tendrían sentido por separado. En este sistema, el cuerpo funciona como materia y el alma como forma. A diferencia de otras visiones, Aristóteles sostiene que el alma es mortal: cuando nuestro cuerpo muere, nuestra alma muere con nosotros. Además, afirma que todos los seres vivos tienen alma (vida) y poseen automovimiento.

Funciones del alma según Aristóteles

  • Alma vegetativa: Encargada de las funciones de crecimiento, nutrición y reproducción para conservar al individuo y a la especie. Es propia de las plantas, los animales y los seres humanos.
  • Alma sensitiva: Presente en animales y seres humanos, nos permite tener apetencias, deseos, percepciones sensibles y movimiento local.
  • Alma racional: Define la capacidad para pensar y entender; es una facultad exclusiva de los seres humanos.

Platón: La inmortalidad y las dimensiones del alma

Platón intenta describir la complejidad del psiquismo humano o alma humana. Para él, el alma es inmortal y racional. Sostiene que los sentidos nos engañan, por lo que es fundamental priorizar la razón del alma. Esta se divide en diversos aspectos, funciones y ubicaciones:

  • Aspecto racional: Es el centro del conocimiento, está situado en la cabeza y su virtud principal es la prudencia (el actuar adecuadamente en cada momento).
  • Aspecto irascible: Se sitúa en el pecho y en él residen los impulsos nobles, los deseos de fama, el honor y la rebelión ante lo injusto. Su virtud es la fortaleza, entendida como el saber realizar las decisiones tomadas.
  • Aspecto concupiscible: Es el que apetece los placeres corporales, está situado en el abdomen y su virtud es la moderación.

Freud: El descubrimiento del inconsciente

Freud fue un pensador revolucionario que descubrió la estructura inconsciente, la cual influye de manera decisiva en nuestra conducta o manera de actuar. Esta parte de la psique no es visible ni conocida directamente y se divide en:

  • ELLO: Se rige por el principio del placer. Busca la satisfacción inmediata de los instintos (impulsos sexuales, agresividad, deseos), ya estén permitidos o no.
  • SUPERYÓ: Contrarresta al ELLO mediante una censura moral. Es una instancia aprendida en nuestra infancia a través de la sociedad y representa el principio de realidad, el cual exige ciertas renuncias al placer.

Asimismo, poseemos una estructura consciente denominada YO. Freud lo describe como un sujeto en conflicto que quiere realizar los deseos del ELLO, pero se encuentra con que la realidad no se lo permite.

Conclusión: La convivencia entre razón y deseo

En el ser humano conviven elementos racionales e irracionales. Podemos afirmar que el deseo es tan importante como la razón, ya que a través de los deseos obtenemos la energía para actuar, aunque posteriormente dicha acción sea penalizada por nuestra parte racional o nuestra razón.

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