Concepciones del ser humano: Santo Tomás de Aquino, Descartes y Hume sobre alma, cuerpo e identidad

Clasificado en Filosofía y ética

Escrito el en español con un tamaño de 3,19 KB

Santo Tomás

Santo Tomás: Al contrario de la perspectiva agustiniana, posee influencia aristotélica. Tomás defendió al hombre como unidad sustancial de cuerpo y alma. Así, se aleja de la propuesta agustiniana. Afirmó que todos deseamos ser felices y por ello esa felicidad no es separable de la finalidad propia del ser humano. Tomás dijo que la finalidad del hombre era gozar de Dios eternamente en el cielo si se lo merecía (buenas obras). El hombre es un ser trascendente, ya que sus acciones tienen reflejo en un más allá.

Descartes

Descartes: El pensamiento moderno iniciado por Descartes plantea la necesidad de reformular la definición tomista y escolástica del ser humano como unidad sustancial de cuerpo y alma, ya que presentaba insuficiencias. Descartes afirma que el universo es un todo ordenado regido por leyes de la naturaleza. Todo es explicable mediante leyes y el hombre forma parte de la naturaleza, por lo que debe ser explicado de esta manera. La trascendencia supone finalidad y no es posible expresar finalidad mediante leyes; ahí está el problema. Debido a la duda metódica, el hombre queda configurado como la suma de dos sustancias: la pensante y la extensa. Estas son independientes la una de la otra y tienen ideas distintas. El alma puede subsistir sin el cuerpo, pero no viceversa, ya que el cuerpo está supeditado a la naturaleza y el alma, al ser inmaterial, no está bajo las leyes del mecanicismo y es libre. Es un nuevo dualismo, ya que al ser dos sustancias independientes hay que explicar la interacción entre ellas. Descartes sitúa al alma localizada y concentrada en la glándula pineal.

Hume

Hume: Según Hume, no podemos conocer la realidad tal cual es. No niega su existencia, pero niega que se pueda dar un fundamento causal de ella. Esto se deduce de la crítica a la noción de causalidad, donde la creencia es suficiente para dar razón de ese mundo exterior. Solo tenemos impresiones de las cosas y nuestro conocimiento no puede ir más allá de lo que nos proporcionan los sentidos. Nuestra naturaleza nos hace pensar que las impresiones provienen del exterior, pero no es razón suficiente para afirmar que sea así.

El yo no se corresponde con ninguna impresión, por lo que no se puede dar razón de él. Al mismo tiempo, si existiera alguna impresión del yo, ésta debería seguir invariable durante toda la vida. ¿Somos los mismos hoy que hace cinco minutos?

El yo, para Hume, es un contenedor de percepciones. Hume negaba la identidad humana, ya que la acumulación es cambiante. En todo caso, la propia identidad se reduciría a la memoria: ¿soy lo que soy o lo que recuerdo que soy?

Resumen comparativo

  • Santo Tomás: unidad sustancial de cuerpo y alma; finalidad trascendente orientada a la felicidad eterna.
  • Descartes: dualismo mente-cuerpo; dos sustancias independientes; primacía de las leyes naturales y duda metódica.
  • Hume: escepticismo sobre la causalidad y la identidad; el yo como conjunto de impresiones y memoria.

Entradas relacionadas: