Conexiones Filosóficas: Dioniso y Zaratustra en el Pensamiento de Nietzsche

Clasificado en Griego

Escrito el en español con un tamaño de 4,17 KB

1. Dioniso y Zaratustra: Ejes Conceptuales en la Filosofía de Nietzsche

Al libro Así habló Zaratustra le dio Nietzsche un subtítulo enigmático: Un libro para todos y para nadie. Uno de los problemas que presenta es que los términos fundamentales ("voluntad de poder", "nihilismo", etc.) no están claramente definidos, y son utilizados con significados a veces contrapuestos. Por eso no resulta fácil entender sus escritos (son «para nadie»).

DIONISO: El Espíritu de la Tragedia

En El nacimiento de la tragedia por el espíritu de la música, su primera obra, inspirada en Schopenhauer y dedicada a Wagner, Nietzsche estudia el origen y desarrollo de la tragedia griega, a la que considera la máxima expresión artística.

Simboliza en los dioses griegos **Apolo y Dionisio** las dos fuerzas contrarias que constituyen los elementos fundamentales de toda obra de arte: lo dionisíaco y lo apolíneo.

Simbología de los Dioses Griegos

  • Dionisio: Era el dios griego del vino, la embriaguez y la vegetación. En los cultos dionisíacos se organizaban fiestas del vino, concursos de poesía y representaciones teatrales.
  • Apolo: Era un dios del Olimpo, dios del sol, de la luz y la belleza.

Ambos dioses son utilizados por Nietzsche como símbolos de elementos contrapuestos:

  • Dionisio representa la voluntad, lo irracional, la noche, lo instintivo; en la tragedia se correspondería con los momentos musicales y de danza, y en los que participa el coro.
  • Apolo representa la luz de la razón, la luminosidad del día y la armonía, y se corresponde con las palabras.

Dionisio es la parte de la tragedia en que todos participan, y Apolo es lo individual, el personaje con ideas y principios propios.

La Decadencia de la Tragedia

Nietzsche piensa que en la tragedia griega lo fundamental es el coro, gracias al cual el espectador rompe los lazos de su propia individualidad y se funde con las demás personas. Para él, la tragedia griega comenzó a decaer cuando Eurípides quitó importancia al coro y dio más relevancia a los personajes individuales.

El proceso de desaparición de los elementos dionisíacos de la tragedia culmina con Sócrates, hacia quien Nietzsche siente una gran aversión. Le llamaba el gran corruptor, porque pensaba que con él lo dionisíaco e instintivo de la vida desaparecen, para dar paso a una visión reflexiva y teórica de la misma.

Nietzsche conservará siempre predilección por lo dionisíaco, a pesar de su posterior ruptura con Wagner y Schopenhauer. El mismo personaje de Zaratustra tiene rasgos dionisíacos, aunque transfigurados.

ZARATUSTRA: El Superador de la Moral

La segunda obra fundamental de Nietzsche es Así habló Zaratustra, y en ella aparece el mensaje central de su filosofía. Zaratustra fue un personaje que los griegos llamaban Zoroastro y que vivió entre los años 700-630/600 a.C. Su doctrina, el mazdeísmo, es de carácter dualista: el mundo está dominado por dos espíritus, uno del bien (Ormuz) y otro del mal (Ahrimán), que luchan entre sí.

Sustitución de Dioniso por Zaratustra

Nietzsche sustituye a Dioniso por Zaratustra para eliminar de una vez para siempre todo consuelo metafísico. Lo hace porque Dioniso se identificaba demasiado con la metafísica de Schopenhauer, y Nietzsche en su tercera época rechaza toda metafísica. Escoge la figura de Zaratustra porque ve en él «al creador de la moral», y por tanto personifica en ella la figura histórica capaz de superar la moral en sentido convencional y situarse «más allá del bien y del mal».

Enemigos Filosóficos

Sus grandes enemigos son Sócrates, Platón y todo lo que ellos representan. Pero el peor enemigo, para Nietzsche, es la civilización cristiana. La lucha la resume en:

  • «Dionisio contra Sócrates»
  • «Zaratustra contra el cristianismo»

Entradas relacionadas: