Consecuencias del Tratado de París de 1898: El Fin del Imperio Colonial Español
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El Tratado de París y la Pérdida de las Colonias Españolas
En diciembre de 1898 se firma el Tratado de París, mediante el cual España reconoce la independencia de Cuba y cede a Estados Unidos las islas de Puerto Rico, Filipinas y Guam (Marianas) a cambio de una indemnización de 20 millones de pesetas.
Estados Unidos se reserva la posibilidad de intervenir en Cuba mediante la introducción de la Enmienda Platt en la constitución cubana y se instala en la base de Guantánamo (1903), lo que le proporciona el control total del Caribe.
En lo que se refiere a España, le era difícil mantener los últimos restos de su imperio colonial en el Pacífico, por lo que vende a Alemania las islas Carolinas, las Marianas (excepto Guam, ya cedida a los norteamericanos) y las Palaos en 1899 por 15 millones de dólares. En 1900 vende a Estados Unidos algunas islas del archipiélago de Joló.
Consecuencias de la Derrota de 1898
Las consecuencias de la derrota rebasaron la pérdida del imperio colonial español.
- Las bajas se calculan en 120.000 personas.
- Los gastos de guerra se elevaron a más de 2.000 millones de pesetas.
El Regeneracionismo
Se puso de manifiesto el gran atraso que sufría la España de la Restauración. Numerosos intelectuales realizaron un análisis crítico de la problemática general de la nación como paso previo para que se pudiera emprender una “regeneración” salvadora.
Las manifestaciones del movimiento regeneracionista fueron diversas y de distinto valor, destacando la figura de Joaquín Costa.
Este centra las causas del atraso español en la existencia de un régimen oligárquico, un sistema electoral fraudulento y unos partidos políticos corruptos, incapaces de acometer cambios profundos. Defiende la profundización en políticas sociales, la ampliación de la autonomía municipal, la realización de obras públicas y la extensión de la cultura.
El pensamiento de Costa tuvo gran influencia, aunque con diversas interpretaciones, en los políticos del periodo posterior como Silvela (que sustituye a Sagasta tras su desgaste político), Maura o Canalejas. A pesar de sus débiles intentos por cambiar la situación con programas de acción económica, reforma tributaria y militar o descentralización administrativa, se mantienen el caciquismo y el fraude electoral.
Impacto en el Nacionalismo y la Economía
Estas ideas de renovación profunda conectaron con las corrientes del nacionalismo autonomista, como es el caso del catalán, que tuvo un gran crecimiento, en parte como reacción ante el fracaso nacional del 98.
Se produjo también un fuerte impacto en la economía española al perder el mercado “reservado” que eran las colonias para la industria textil catalana o el sector cerealista castellano. Aunque no impidió el crecimiento de la economía española, favorecida por un fuerte proteccionismo, desarrollándose los grupos empresariales y financieros.
La clase media se multiplicó y diversificó, pero sus miembros sólo participan parcialmente de los beneficios económicos y no tienen la fuerza suficiente como grupo social para impulsar las transformaciones que pedían los regeneracionistas.
El Ejército y la Política Exterior
Por otra parte, se manifiesta el repudio hacia la clase política por parte del ejército, que quiere rehacer su prestigio en las campañas de Marruecos (cuyo esfuerzo soportan las clases populares) y se siente cada vez más alejado de la lucha de partidos y más próximo a la Corona y las clases elevadas que mantienen un ideario tradicionalista y centralista.
Tras la derrota de 1898, España intenta salir de su aislamiento diplomático. Ejemplo de ello son los Acuerdos de Cartagena o del Mediterráneo, firmados en 1907 con Francia y el Reino Unido, por los que España se compromete a no ceder a otras potencias territorios bañados por el Mediterráneo y el Atlántico y se establece un compromiso de ayuda mutua frente a la agresión sobre estos territorios.