La Construcción Dramática de la Ilusión: Acotaciones, Luz y Sonido en Buero Vallejo
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El Papel Fundamental de las Acotaciones en la Dramaturgia de Buero Vallejo
Todo el teatro de Buero está caracterizado por la extensión y precisión de las acotaciones que, para el dramaturgo, han sido siempre fundamentales. A través de ellas podemos explorar la iluminación y los efectos sonoros.
La Iluminación como Reflejo de la Realidad y la Alucinación
La larga acotación inicial no precisa la iluminación de la estancia, pero podemos suponer que el ventanal debe proporcionar luz a la estancia, cosa que ocurre en una parte de la obra. A la hora de hacer una fotografía nos percatamos de que la luz no es suficiente y que Tomás pretende encender una gran lámpara que no va a funcionar.
A medida que avanza la acción, la luz baja lentamente, la lámpara desaparece y, posteriormente, el paisaje también desaparecerá. Tomás ya es consciente de que está en la cárcel, y con la salida de Tulio se hace presente la oscuridad al apagar la luz en la cárcel.
En el cuadro segundo, la luz se torna cruda y ha desaparecido el ventanal. Toda la estancia adquiere la misma tonalidad al desaparecer la cortina del baño. Se constata la cruda realidad y la pérdida de dignidad humana que la cárcel conlleva. La aparición final de la Fundación, con su idílica luminosidad, contribuye a que el espectador realice su propia reflexión.
Los Efectos Sonoros y la Estructura Circular de la Obra
Los efectos sonoros contribuyen también a que vivamos la alucinación, pero sus discordancias nos hacen sospechar. El más destacado es la presencia de la música que marca la estructura circular.
La Música: Símbolo de Locura y Repetición
Es solo un fragmento, la Pastoral de la obertura de Guillermo Tell, de Rossini. Se repite con insistencia hasta que la acción la corta, vuelve a sonar en la última aparición de Berta a través del sueño de Tomás y al final, cuando la Fundación vuelve a imponerse en escena. La música inicial crea el ambiente adecuado para el comienzo de la alucinación y deja al final el camino abierto para nuevas situaciones. La música así se identifica con la locura de Tomás y sus posibles sustitutos.
Otros Elementos Sonoros Clave
Otros sonidos pueblan la obra:
- El timbre del teléfono, que solo oye Tomás.
- Los silencios intensos de los personajes cuando se produce el choque realidad-ficción, apoyados por los golpes con los dedos de Tulio y los sonidos bucales de Lino.
- El sonido de la cárcel, que se hace explícito en la segunda parte con la recuperación de Tomás: pisadas de los carceleros cuando van a la celda, los portazos y el sonido de las llaves.
Todo se completa con los incesantes golpes y voces del resto de presos cuando sacan a Tulio de la celda y con el suicidio de Asel.