Corrientes Artísticas del Siglo XIX: Historicismo, Neogótico y Neomudéjar en la Arquitectura Europea
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Historicismo
En este periodo conviven, por un lado, la arquitectura historicista y, por otro lado, el progresivo desarrollo de la arquitectura del hierro, consecuencia de los cambios introducidos por los nuevos materiales y procesos industriales generados en la Revolución Industrial.
Neogótico
En el siglo XIX, la Europa continental vivió una fiebre neogótica. Además de levantar nuevos edificios, se restauraron y completaron edificaciones medievales como catedrales y castillos. En Francia, destacó la labor restauradora y reconstructora de Eugène Viollet-le-Duc.
El Medievalismo en las Artes del Siglo XIX
El ambiente artístico de mediados del siglo XIX fue muy proclive al medievalismo, que se extendió por todas las artes, especialmente en:
- La decoración y el mobiliario (Arts and Crafts).
- La pintura, con distintos criterios (los nazarenos en Alemania, los prerrafaelitas en Inglaterra).
- La literatura (drama romántico, novela histórica, novela gótica).
- La música (óperas de ambientación medieval).
Neomudéjar
- El neomudéjar es un estilo artístico y arquitectónico que se desarrolló principalmente en la Península Ibérica a finales del siglo XIX y principios del XX. Se sitúa dentro de las corrientes orientalistas de la arquitectura historicista dominante en Europa por aquella época. El nuevo estilo se asoció especialmente a construcciones de carácter festivo y de ocio: salones de fumar, casinos, estaciones de tren, plazas de toros o saunas.
- En España, el estilo neomudéjar fue reivindicado como estilo nacional por estar basado en un estilo hispánico. Arquitectos como Emilio Rodríguez Ayuso o Agustín Ortiz de Villajos vieron en el arte mudéjar algo únicamente español y empezaron a diseñar edificios utilizando rasgos del antiguo estilo, entre ellos las formas abstractas de ladrillo y los arcos de herradura.
- Sin embargo, lo que la historiografía ha considerado tradicionalmente como neomudéjar son, en muchos casos, obras de estilo neoárabe, puesto que utilizan elementos califales, almohades y nazaríes, siendo el único aspecto mudéjar el uso del ladrillo visto.
- Frecuentemente, se ha considerado a la Plaza de Toros de Madrid de Rodríguez Ayuso y Álvarez Capra, de 1874, como el inicio del neomudéjar.