Corrientes de la novela española (1940–1970): existencialismo, tremendismo, social y experimental

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Novela existencial y tremendista de los años 40

Contexto y rasgos generales: ideología conservadora o falangista; continuación del realismo tradicional. Realidad desgarrada, violenta y opresiva, caracterizada por el dolor y por la angustia existencial.

Novela tremendista

La novela tremendista pretende ser un revulsivo frente a las novelas heroicas y politizadas.

  • Relato autobiográfico en primera persona.
  • Situaciones extremas.
  • Antihéroes.
  • Ambientes sórdidos.
  • Conducta de los personajes determinada por su educación.
  • Desformación de la realidad; lenguaje directo, a veces soez.

Novela existencial

Literatura de la experiencia y para la comunicación.

  • Temas: angustia existencial, situaciones extremas.
  • Protagonista: individual.
  • Tiempo: breve.
  • Lugares: cerrados, asfixiantes.

La novela social de los años 50

Dieron testimonio y relevancia a la realidad social y política. Cumplen una función informativa. La novela que inicia este movimiento es «La Colmena».

Novela precursora: «La Colmena»

  • Lenguaje muy elaborado literariamente.
  • Personaje colectivo.
  • Narrador omnisciente; a veces observador y otras objetivo.
  • Tiempo no lineal y reducido.
  • Espacio urbano.

Neorrealismo: «El Jarama»

  • Equilibrio entre la forma y el fondo.
  • Personaje colectivo.
  • Narrador observador.
  • Tiempo lineal y reducido.
  • Espacio urbano; ambientes obreros y rurales.
  • Diálogos.
  • Descripciones minuciosas.

Realismo social: «Dos días de septiembre»

  • Elementos ideológicos.
  • Lenguaje menos elaborado.
  • El diálogo y el estilo coloquial cobran tanta importancia que algunas obras se denominan novelas magnetofónicas.

Novela experimental (décadas 60–70)

Abandonan la idea marxista de la literatura como un arma de lucha política. Rechazan la estética realista. Este nuevo periodo lo marca la novela «Tiempo de silencio» de Luis Martín-Santos. Luego le siguieron novelas experimentales como «Cinco horas con Mario» de Miguel Delibes.

  • El autor va ofreciendo fragmentos.
  • El lector tiene que encontrar la coherencia.
  • Personajes de psicología desdibujada.
  • Acción escasa.
  • Tiempo no lineal.
  • Apenas se describe el espacio.
  • Monólogo interior.
  • Ritmo lento.
  • Mezcla de registros lingüísticos.
  • Sustitución de los capítulos por secuencias.
  • Actitud crítica.

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