Crecimiento demográfico y transición industrial en Gran Bretaña (siglos XVIII–XIX)
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Crecimiento demográfico y su relación con la industrialización
En Gran Bretaña, en el siglo XVIII, se inició un crecimiento continuado de la población en el que influyeron numerosos factores. El más importante fue la disminución de la mortalidad, mientras la natalidad seguía creciendo. Esto provocó un espectacular crecimiento demográfico. Europa experimentó un crecimiento poblacional a lo largo del siglo XIX.
Otras causas fueron la mejora de la alimentación, los progresos en la medicina y la higiene. El crecimiento de la población fue un factor esencial en el proceso de progreso económico e industrial, ya que a mayor población, mayor demanda de productos. Si la población no aumenta, el crecimiento industrial podría frenarse o paralizarse.
En Irlanda también se duplicó la población entre 1760 y 1840, pero en este caso no favoreció el proceso económico e industrial, sino que provocó una emigración masiva a partir de 1848.
Principales factores del crecimiento demográfico
- Reducción de la mortalidad por mejoras sanitarias y médicas.
- Aumento de la natalidad y estabilidad de las familias agrarias.
- Mejora de la alimentación y de las condiciones de vida.
- Expansión económica que generó empleo y demanda.
Revolución agraria y modernización de la agricultura
La revolución agraria en Gran Bretaña tuvo tal importancia que precedió a la industrial y contribuyó a hacerla posible. Cuando empezó a desarrollarse la gran industria, ya se practicaba una agricultura avanzada: los propietarios planteaban esta actividad como empresarios que querían obtener el mayor rendimiento de sus tierras.
El barbecho fue sustituido por la rotación de cultivos, que evitaba tener que dejar la tierra uno o dos años sin sembrar. También se intensificó la especialización ganadera. Todos estos cambios explican que la productividad aumentara en un 90% entre 1700 y 1800.
Se crearon las llamadas leyes de cercamiento (enclosure), que perjudicaban en gran parte a los campesinos: los pequeños propietarios que no tenían suficiente capital se veían obligados a vender sus tierras a los grandes propietarios y emigrar a los nuevos barrios industriales.
Innovaciones agrarias destacadas
- Rotación de cultivos que eliminó largas parcelas en barbecho.
- Especialización ganadera y prácticas selectivas.
- Concentración de la propiedad por las leyes de cercamiento.
Demanda interior y exterior: el sector textil
Al constante crecimiento de la demanda interior se añadió la demanda exterior de la Europa continental y de sus posesiones de ultramar. La exportación de tejidos aumentó.
En la segunda mitad del siglo XVIII, el sector textil británico sustituyó la tela de lana por el algodón, que se vendía en todo el mundo sin importar el clima. Este desarrollo del comercio exterior contribuyó a acelerar la primera Revolución Industrial.
Transporte y comunicaciones
En Gran Bretaña, el transporte y las comunicaciones eran relativamente fáciles. Durante el siglo XVIII se desarrolló un sistema de canales interiores. La facilidad del transporte aproximaba la oferta y la demanda de productos.
Gran Bretaña fue también pionera en la construcción del ferrocarril. No obstante, este nuevo medio de transporte no formó parte de la primera fase de la industria británica.
Importancia del transporte
- Canales: conectaron regiones productoras y consumidores, abarataron costes.
- Ferrocarril: innovación posterior que aceleró la industrialización.
Conclusión
El conjunto de cambios demográficos, agrarios, comerciales y de transporte conformó el entorno que permitió el despegue industrial británico entre los siglos XVIII y XIX. El aumento de la población, las transformaciones agrícolas y la expansión del comercio exterior fueron determinantes en ese proceso.