Crisis de 1917: La Asamblea de Parlamentarios y la Huelga General
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La Asamblea de Parlamentarios en Barcelona
En Barcelona se convocó una Asamblea de Parlamentarios. Francesc Cambó intentó que las Juntas de Defensa apoyaran esta iniciativa, pero fracasó. Se reunieron diputados y senadores que acordaron exigir un cambio de gobierno, solicitar un régimen de autonomía para Cataluña y la convocatoria de Cortes Constituyentes. El gobierno declaró ilegal la asamblea (lo cual era cierto), acusó a sus participantes de separatistas (lo que era falso) y los detuvo.
El fracaso de la Asamblea de Parlamentarios fue decisivo debido a la falta de acuerdo entre la Lliga (conservadora) y los diputados republicanos y socialistas, quienes demandaban medidas sociales.
La huelga general revolucionaria de agosto
El problema social se manifestó con fuerza en agosto, protagonizado por la clase obrera:
- Antecedentes: En 1916, la CNT y la UGT (mediante el Acuerdo de Zaragoza) advirtieron al Gobierno que, si no solucionaba el problema de las subsistencias, convocarían una huelga general.
- Preparación: Un comité de huelga preparó la movilización para todo el país. La presión de las bases obreras y un vago compromiso de la CNT obligaron al PSOE a sumarse. El manifiesto fue redactado por el socialista Julián Besteiro.
- Reivindicaciones: Se establecieron demandas económicas (aumentos salariales y reducción de la jornada laboral) y políticas (la exigencia de un nuevo gobierno que convocara Cortes Constituyentes).
Naturaleza y alcance del conflicto
Aunque sus objetivos eran democráticos y no insurreccionales, la huelga se posicionó en contra del Gobierno, aspirando a su sustitución. Pretendió ser revolucionaria, pero en ningún caso se perseguía establecer el socialismo.
La huelga, de carácter indefinido, se convocó para el día 13 de agosto y tuvo un seguimiento significativo. Ciudades como Barcelona, Madrid, Bilbao y Asturias quedaron paralizadas. Sin embargo, en Andalucía no fue secundada por el proletariado agrícola; fue una huelga eminentemente urbana, con escasa repercusión en el campo.
Finalmente, las previsiones de obtener apoyos se frustraron: las Juntas de Defensa y los catalanistas de la Lliga (representantes de los propietarios) apoyaron al gobierno por temor a la revolución. Los republicanos y la CNT tampoco brindaron su respaldo.