La Crisis del 98: El Conflicto Hispano-Estadounidense por Cuba y Filipinas (1895-1898)

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La Guerra de Cuba y Filipinas: El Colapso del Imperio Español

El periodo comprendido entre la Paz de Zanjón en 1878, que puso fin a la Guerra de los Diez Años, y el inicio de la última guerra cubana, estuvo marcado por la incapacidad de España para gestionar las demandas coloniales. La falta de un proceso descentralizador que otorgara a la isla órganos representativos y una política proteccionista favorecieron el surgimiento de nuevas revueltas que condujeron a la independencia.

Causas de la Insurrección Cubana

Las tensiones entre la colonia y la metrópoli se intensificaron debido a factores políticos y económicos:

  • Rechazo a la Autonomía: Las propuestas de dotar a Cuba de autonomía y de un proyecto de reforma del estatuto colonial fueron sistemáticamente rechazadas por las Cortes españolas.
  • Medidas Insuficientes: La única medida aprobada fue la abolición de la esclavitud en 1886 y la representación cubana en las Cortes españolas, lo cual no satisfizo las demandas de autogobierno.
  • Conflicto Arancelario: La oposición cubana a los fuertes aranceles proteccionistas que España imponía para dificultar el comercio con EE. UU., principal comprador de productos cubanos a finales del siglo XIX.
  • Arancel de 1891: La condición de Cuba como espacio reservado para los productos españoles se reforzó con el arancel de 1891, lo que provocó un profundo malestar en EE. UU.

La Amenaza Estadounidense

El presidente americano amenazó con cerrar las puertas del mercado estadounidense a los principales productos cubanos si el gobierno español no modificaba la política arancelaria de la isla. Al temor existente en España a que se produjese una nueva insurrección independentista, se sumaba el temor a que Cuba pudiese contar con el apoyo de EE. UU.

Desarrollo de los Conflictos (1895-1898)

El Levantamiento en Cuba y la Respuesta Española

En el año 1892, José Martí fundó el Partido Revolucionario Cubano, iniciando la fase final de la lucha por la independencia. El gobierno presidido por Cánovas respondió enviando un ejército a Cuba, al frente del cual se hallaba el general Martínez Campos.

La falta de éxitos militares causó el relevo de Martínez Campos por el general Weyler, quien llegó a la isla con la voluntad de emplear métodos más contundentes que acabasen con la insurrección.

La Estrategia de Conciliación y la Insurrección Filipina

Tras el asesinato de Cánovas en 1897, el nuevo gobierno presidido por Sagasta decidió una estrategia de conciliación: relevó al general Weyler del mando y concedió a Cuba y Puerto Rico gobiernos autonómicos. Pero las reformas llegaron demasiado tarde; los independentistas se negaron a aceptar el fin de las hostilidades.

Junto con la insurrección cubana se produjo también la de Filipinas (1896-1897). Aquí, la presencia española era más débil que en las Antillas y se limitaba a las órdenes religiosas, a explotar los recursos naturales y a comerciar con China.

La Intervención de EE. UU. y la Derrota Española

En 1898, EE. UU. decidió declarar la guerra a España. El pretexto fue el hundimiento de uno de sus buques de guerra, el Maine, anclado en el puerto de La Habana. Los estadounidenses amenazaban con intervenir si España no les vendía la isla de Cuba. La oferta fue rechazada y los americanos intervinieron en Cuba y Filipinas, desarrollando una guerra que terminó con derrota para los españoles.

Consecuencias: La Paz de París

En 1898 se firmó la Paz de París, que significó el término de la guerra. Como resultado, Puerto Rico (PR), Cuba y Filipinas quedaron bajo dominio americano, marcando el fin definitivo del imperio colonial español y el surgimiento de EE. UU. como potencia mundial.

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