Crisis Financiera de 1929 y las Reformas de Franklin D. Roosevelt
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La Gran Depresión
Detrás de toda esta prosperidad, había aspectos negativos para la economía, los cuales no fueron conocidos por la política ni por la población.
La Situación Financiera
La crisis de tiempos de guerra y la situación de posguerra crearon condiciones desfavorables para la economía estadounidense. Estados Unidos enfrentó el riesgo de que las deudas no pudieran cubrir los pagos a las empresas.
Cuando terminó la guerra, no les fue posible volver a la normalidad ni siquiera a los países europeos, porque las monedas siguieron siendo débiles y sufrieron constantes devaluaciones.
A pesar de que la guerra fue un periodo de prosperidad para EE. UU., las difíciles situaciones de los europeos crearon una "enfermedad monetaria" (que hizo frágil la moneda). Debido a este tipo de crisis de la moneda, algunos se vieron en la necesidad de retirar su dinero de la bolsa de valores, ya que la misma no ofrecía seguridad.
New Deal: El Nuevo Trato
Metas del Nuevo Trato
Estas eran tres metas fundamentales:
- El socorro: Consistía en dar ayuda directa a los millones de personas empobrecidas que carecían de alimentos y hogar.
- La recuperación: Con el fin de reducir el desempleo, fomentar la demanda de mercancías y echar a andar la economía nuevamente.
- La reforma: Para evitar la repetición del desastre financiero.
Roosevelt estaba dispuesto a intervenir tanto como fuera necesario y a gastar el presupuesto gubernamental con tal de arrancar al país de la depresión.
Evaluación de los Resultados
El Nuevo Trato no logró todo lo que F. D. Roosevelt había esperado. Algunas medidas fracasaron completamente o solo tuvieron un éxito parcial, como fue el caso de la Ley de Asistencia a los Agricultores, que ciertamente ayudó a los graneros pero dejó a muchos peones sin trabajo.
En 1938, se redujo el gasto gubernamental, lo que elevó el desempleo a 10.5 millones. Pese a esto, los logros del Nuevo Trato fueron varios: en sus primeros días, su mayor beneficio fue la ayuda a los destituidos y desocupados, junto con la provisión de millones de empleos adicionales, lo que restableció la confianza en el gobierno. Algunos historiadores estiman que es posible que incluso haya evitado una violenta revolución.