Crisis política en España (1820–1833): reformas, represión y Primera Guerra Carlista
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Reformas y resistencias (1820–1822)
Las reformas provocaron fuertes resistencias. Los absolutistas conspiraban directamente contra el régimen y el propio rey utilizó su derecho de veto para frenar las iniciativas de las Cortes. El campesinado se sintió decepcionado porque no obtuvo el acceso directo a la tierra. Además, el liberalismo se fragmentó en dos grupos: los moderados o doceañistas, partidarios de cambios limitados y de pactar con la Corona, y los exaltados, defensores de reformas profundas, que accedieron al poder en 1822.
Intervención extranjera y contrarrevolución (1823)
Ante la situación revolucionaria, en 1823 la Santa Alianza envió a España a los Cien Mil Hijos de San Luis, un ejército francés absolutista. Los liberales fueron derrotados y Fernando VII recuperó en octubre su autoridad absoluta, anulando todas las reformas.
La Década Ominosa (1823–1833)
Se inició entonces la Década Ominosa (1823–1833), caracterizada por una feroz represión: purgas en la administración y el ejército, persecución sistemática del liberalismo y ejecuciones como la del propio Riego el 7 de noviembre de 1823 o la de Mariana Pineda en Granada el 26 de mayo de 1831. No obstante, la situación económica obligó al rey a impulsar tímidas reformas de inspiración liberal debido a la quiebra del Estado y la pérdida definitiva del Imperio colonial: elaboración de presupuestos anuales (sin tocar los privilegios nobiliarios ni eclesiásticos), promulgación del Código de Comercio y creación del Banco de San Fernando. Estas medidas disgustaron tanto a la Iglesia como a los absolutistas más radicales.
Conflicto sucesorio y choque ideológico (1830–1833)
En los últimos años del reinado surgió un grave conflicto sucesorio. Los ultraconservadores se agruparon en torno al hermano del rey, Don Carlos María Isidro, considerado heredero legítimo al no tener Fernando descendencia. En 1830 nació Isabel, hija del rey. La Ley Sálica borbónica impedía que una mujer heredase el trono, pero Fernando aprobó la Pragmática Sanción, anulando dicha ley y garantizando los derechos de su hija. El conflicto sucesorio se transformó en un choque ideológico: los defensores del Antiguo Régimen apoyaron a Don Carlos; los burgueses y liberales respaldaron a la reina María Cristina y a la futura reina Isabel II.
Fallecimiento de Fernando VII y estallido de la guerra (1833)
El 29 de septiembre de 1833 murió Fernando VII. María Cristina asumió la regencia mientras Isabel II, con tres años, era proclamada reina. Simultáneamente, Don Carlos se proclamó Carlos V, dando inicio a la Primera Guerra Carlista, que enfrentó definitivamente absolutismo y liberalismo en España.
Hechos clave
- 1822: Acceso al poder de los exaltados.
- 1823: Intervención francesa — Cien Mil Hijos de San Luis y restauración absolutista.
- 1823–1833: Década Ominosa: represión política, purgas y ejecuciones (Riego, Mariana Pineda).
- 1830: Nacimiento de Isabel y aprobación de la Pragmática Sanción.
- 29 de septiembre de 1833: muerte de Fernando VII y comienzo de la Primera Guerra Carlista.
Terminología y personajes
- Doceañistas: liberales moderados partidarios de pactos con la Corona.
- Exaltados: liberales partidarios de reformas profundas.
- Don Carlos María Isidro: candidato carlista al trono.
- María Cristina e Isabel II: apoyo de liberales y burgueses.