La Crisis del Siglo XVII en España: De Olivares a la Pérdida de la Hegemonía
La España de los Austrias Menores: Validos, Guerras y Crisis
El Valimiento del Duque de Lerma y la Pax Hispanica
El duque de Lerma, valido de Felipe III, era ambicioso y deseaba que el país mantuviera su prestigio. Se involucró en numerosos enfrentamientos, pero no obtuvo buenos resultados. Para evitar ser perseguido por sus enemigos políticos, el duque de Lerma se hizo cardenal.
Durante el reinado de Felipe III hubo un periodo de paz, conocido como la Pax Hispanica, durante el cual se firmó la paz con Holanda (Tregua de los Doce Años, 1609-1621). En esta etapa también destacaron figuras como Fernando de Valenzuela, un plebeyo que ascendió en la corte, o el confesor Nithard, de origen alemán, en quienes también se depositó la confianza del poder.
El Conde-Duque de Olivares y el Regreso a los Conflictos
Con la llegada de Felipe IV, el Conde-Duque de Olivares tomó las riendas del poder con el objetivo de que España recuperara los territorios perdidos y su hegemonía en Europa.
En el Sacro Imperio Romano Germánico, gobernado por los Habsburgo de Austria, surgieron problemas religiosos que desembocaron en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). Los Habsburgo españoles ayudaron a sus parientes austriacos en su lucha, que también se convirtió en un enfrentamiento directo contra Francia por el dominio continental. España finalmente perdió la guerra y, en 1648, se firmó la Paz de Westfalia, que marcó el ascenso de Holanda y Francia como nuevas potencias hegemónicas.
A pesar del tratado, Francia decidió continuar la lucha contra España. Finalmente, se firmó la Paz de los Pirineos (1659), por la cual los Habsburgo españoles entregaron a Francia los territorios del Rosellón y parte de la Cerdaña.
Las Reformas de Olivares y la Crisis de 1640
El Proyecto de la Unión de Armas
El Conde-Duque de Olivares puso gran empeño en solucionar los graves problemas económicos, ya que España se encontraba en bancarrota. Sus reformas, que buscaban una mayor centralización del poder, provocaron revueltas en las zonas privilegiadas al intentar eliminar fueros. Propuso medidas para unificar la península, como fomentar matrimonios mixtos (por ejemplo, entre castellanos y aragoneses), con el objetivo de que el rey fuera verdaderamente "rey de España" y no solo de sus reinos individuales.
En este contexto, se aplicó la Unión de Armas, un ambicioso proyecto con el que Olivares pretendía que todos los territorios de la monarquía aportaran hombres, armas y dinero para la defensa común, en función de su población y riqueza.
Las Rebeliones de Cataluña y Portugal
La aplicación de la Unión de Armas generó una fuerte oposición:
- Aragón y Valencia: Accedieron a aportar dinero, pero no hombres.
- Cataluña: Se negó a aportar tanto hombres como dinero.
El Conde-Duque continuó con sus pretensiones y, ante su insistencia, estallaron rebeliones en Aragón, Cataluña, Valencia y Portugal. Las rebeliones más importantes fueron las de Cataluña y Portugal en 1640.
Los portugueses, temerosos de perder su imperio colonial (especialmente Brasil) por los ataques de los enemigos de España, se rebelaron. Nombraron al duque de Braganza como su nuevo rey, con el nombre de Juan IV. Con el apoyo de Inglaterra y Francia, Portugal consiguió consolidar su independencia.
Por su parte, Cataluña también buscaba la secesión, en gran medida por los abusos cometidos por las tropas españolas asentadas en su territorio. Cataluña llegó a ponerse bajo la soberanía de la corona de Francia.
Consecuencias: Pérdida de Territorios y Crisis Final
La experiencia bajo dominio francés fue negativa para los catalanes, y finalmente desearon volver a la soberanía española. Juan José de Austria, hijo ilegítimo del rey Felipe IV, fue puesto al mando de las tropas que recuperaron Barcelona en 1652.
Como consecuencia de las revueltas de 1640, la Casa de Austria perdió definitivamente Portugal. Todos estos conflictos, sumados a las continuas bancarrotas, sumieron al imperio en una intensa y profunda crisis económica y política.