La Cultura Universitaria: De la Teoría al Compromiso Ético y Social
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Análisis Crítico del Pensamiento de Orrego sobre la Cultura Universitaria
10. Analicen y comenten el siguiente enunciado orreguiano:
“La universidad ha tenido una semi-cultura de gabinete y de pupitre, pero no ha tenido ni tiene una verdadera cultura vital. La cultura hay que vivirla en principio y vivirla en acción. No se puede, pongamos por caso, explicar y defender en el aula las llamadas garantías individuales y atropellarlas y negarlas en la calle y en la vida cotidiana”.
“No vale la pena que en los exámenes se declame de corrido el amor a la libertad, al derecho y a la justicia y en la vida se le befe, o por lo menos, se muestre uno diferente a sus imperativos categóricos.”
La Necesidad de una Cultura Vital y Activa
La universidad, históricamente, ha desarrollado una cultura que se ha quedado en el ámbito teórico, una cultura que no ha logrado ser neta, es decir, una cultura vivida desde su esencia y demostrada a través de los hechos concretos. Es fundamental que la cultura universitaria trascienda la mera acumulación de saberes.
La Cátedra como Intercambio Viviente
La cátedra debe concebirse como:
- Un intercambio viviente, entusiasta y hasta apasionado entre docentes y alumnos.
- Un espacio fluyente y abierto a la discusión libre.
- Una comunidad y fraternidad de diálogo permanente, cimentada en el afecto y el conocimiento mutuo.
Hacer cátedra, hacer universidad y hacer país implica fundamentalmente vivir la cultura, y no solo practicar la regurgitación de conceptos, hechos, datos, formulaciones filosóficas, leyes o teorías científicas.
El Rol Social de la Institución
Se sostiene que la universidad debe ser la depositaria y discernidora de la experiencia histórica. Por ende, no puede vivir y quedar aislada en la periferia de los pueblos; por el contrario, debe insertarse en la médula vital de su contexto social.
Legado de la Reforma Universitaria y la Docencia Ciudadana
Considerando que la universidad ha experimentado los vaivenes de la vida política de la república, oscilando entre gobiernos democráticos y autoritarios, las juventudes impulsoras del movimiento reformista (propagado a partir de 1918 y 1919) concibieron que la docencia en América Latina debía caracterizarse, primordialmente, por ser docencia ciudadana, practicante de la pedagogía social.
El Imperativo de la Responsabilidad Suprema
Se exhorta a las nuevas generaciones a realizar el objetivo más sagrado del ser humano: la responsabilidad suprema de crear una nueva vida. Esto se logra al vivir la cultura, al realizarse a través de ella, pues esta le es privativa y sin la cual el ser humano pierde su condición esencial.