David Hume: El Filósofo Empirista y su Influencia en la Ilustración
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David Hume
David Hume es un filósofo del siglo XVIII, el mayor representante del movimiento filosófico empirista. Llevó al empirismo a su máxima radicalidad, defendiendo una perspectiva escéptica. Su obra más destacada es Investigación sobre el conocimiento humano, en la que llegó a la conclusión de que llamamos buenas a las acciones que nos producen un sentimiento de aprobación y alegría. Afirmó que las creencias religiosas no se fundamentan en la razón, sino en sentimientos de temor y esperanza. También escribió Historia de Inglaterra. En Hume influyeron varios filósofos, y la filosofía de Hume, a su vez, ha ejercido una gran influencia en la escuela escocesa del sentido común. En cuanto a la época, Hume es uno de los grandes representantes de la Ilustración. Otros representantes destacados de la Ilustración fueron Montesquieu y Voltaire, entre otros.
Percepciones y Clases de Ideas
Hume distingue dos clases de percepciones: la impresión y las ideas. La impresión puede ser de dos tipos: sensaciones o sentimientos. Las sensaciones son los datos que provienen de los sentidos, y los sentimientos son datos que proceden indirectamente de los sentidos. Los pensamientos o ideas son imágenes, copias de las impresiones que tenemos en mente al recordarlas o pensarlas. Hume establece que las ideas proceden de las impresiones y que una idea solo es válida si procede de una impresión de sensación, la cual puede ser de dos tipos: simples y complejas. Las ideas complejas se forman por asociaciones de ideas simples, siguiendo determinadas leyes asociativas: ley de semejanza, de proximidad y de causalidad.
Limites del Pensamiento
Las percepciones de la mente se dividen en ideas e impresiones. Toda idea es copia de una impresión. Destacamos dos límites: específico y general. El límite específico nos habla de que nuestros pensamientos proceden de los sentidos internos y externos. Hume emplea dos argumentos: en primer lugar, la idea más compleja procede de la experiencia, como la idea de Dios; y en segundo lugar, si no se dan ciertas impresiones, tampoco se pueden originar las ideas. El límite general del pensamiento es la contradicción. El principio de la copia proporciona también el criterio empirista de la verdad.