Debate sobre la literatura infantil y juvenil: evolución, rasgos y controversias
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El debate sobre la literatura infantil y juvenil
La ampliación de la escolarización obligatoria hasta los 16 años ha impulsado el crecimiento de la literatura juvenil, incentivando su desarrollo. Ya a finales del siglo XIX se empieza a hablar de la adolescencia como una etapa con particularidades psicológicas.
Antecedentes y clásicos
Existen clásicos juveniles, como los de H. G. Wells, R. L. Stevenson, Mark Twain, Arthur Conan Doyle y muchos otros, cuyos rasgos comunes son:
- Protagonista joven, con rasgos propios de la edad, como la rebeldía o la impulsividad, lo que ayuda al lector a identificarse con el personaje.
- La aventura como argumento, afrontando la realización de grandes empresas que mantienen la tensión narrativa.
Aunque un precedente clave fue la publicación de Rebeldes, de S. Hinton, en 1967, obra que sirvió de impulso para el surgimiento de nuevos escritores.
Desarrollo reciente y rasgos comunes
En los últimos años este género ha tenido un desarrollo espectacular en nuestro país. Se caracterizan por los siguientes rasgos comunes:
En cuanto a los argumentos
- Interés por el autoexamen personal.
- Preocupación por la propia realización, satisfaciendo deseos, necesidades y expectativas personales.
- Inquietudes físicas y afectivas (salud, buena forma física, sexo, afectos).
- Toma de postura frente al mundo (ecología, pacifismo, etc.).
En cuanto a los géneros
- Predominio del relato narrativo, con casi total ausencia de poesía y teatro.
- Se desarrollan aventuras, fantasía épica, misterio, relatos de terror, entre otros.
En cuanto al estilo
- Lenguaje coloquial, a menudo imitando el argot juvenil.
- Referentes culturales actuales (futbolistas, cantantes, sucesos destacados).
- Intimismo, normalmente narraciones en primera persona que explicitan pensamientos y sentimientos del protagonista.
- Ritmo ágil: acción y abundancia de diálogos.
- Finales abiertos.
En cuanto a presentación y formato
- Títulos impactantes y divertidos, que provocan al lector y atraen su curiosidad.
- Diseños actuales y gráficos, similares a las revistas juveniles o a la estética de los discos.
- Frecuencia de fotomontajes en las portadas.
- El texto tiene poca densidad: aparece aireado y con letra grande.
Controversias y valor formativo
Estos rasgos pueden desarrollar un estereotipo basado en fórmulas comerciales, por lo que se cuestiona su carácter formativo y se critica la supuesta inutilidad del didactismo. Por otro lado, hay quienes señalan que la obra literaria, además de producir placer, proporciona experiencia y conocimiento.
Andreu Martín defiende la necesidad de su existencia. La literatura infantil y juvenil puede despertar el interés por la lectura, lo que puede ayudar a abrir nuevos horizontes para los jóvenes lectores.