La Demostración de la Existencia de Dios: Evidencia en Sí Misma vs. Evidencia para Nosotros

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Artículo 1: ¿Podemos demostrar que Dios existe?

El autor afirma que sí es posible y, para ello, plantea tres objeciones iniciales que serán respondidas posteriormente.

Objeciones: ¿Es Dios evidente por sí mismo?

Se presentan tres argumentos que sostienen la inmediatez del conocimiento de la existencia divina:

Objeción 1: El conocimiento connatural

Parece que la existencia de Dios es evidente por sí misma. Se dice que son evidentes por sí mismas aquellas cosas cuyo conocimiento es connatural. Pero, como afirma Damasceno, Dios es evidente por sí mismo.

Objeción 2: La inmediatez del concepto

Se dice que son evidentes por sí mismas aquellas cosas que, al pronunciar su nombre, son inmediatamente identificadas. Por lo tanto, una vez comprendido lo que significa el nombre «Dios», inmediatamente se concluye que Dios existe. Puesto que el concepto de Dios está inmediatamente en el entendimiento, Dios es evidente por sí mismo.

Objeción 3: La existencia de la Verdad

Que la existencia de la Verdad es evidente por sí misma, es innegable. Quien niega que la verdad exista, está afirmando que existe. Si la verdad no existe, es verdadero que la verdad no existe. Para que algo sea verdadero, es necesario que exista la verdad. Por lo tanto, que Dios existe es evidente por sí mismo.

Argumento en Contra (Sed Contra)

Nadie puede pensar lo contrario de lo que es evidente por sí mismo. Sin embargo, es posible pensar lo contrario de que Dios existe. Por lo tanto, la existencia de Dios no es evidente por sí misma.

Solución: La Doble Modalidad de la Evidencia

La evidencia de algo puede manifestarse de dos modos:

  1. Evidencia en sí misma, pero no para nosotros.
  2. Evidencia en sí misma y para nosotros.

Una proposición es evidente por sí misma cuando el predicado está incluido en el concepto del sujeto. Si todos conocieran en qué consiste el predicado y en qué consiste el sujeto, la proposición sería evidente para todos.

Por el contrario, si algunos desconocen en qué consiste el predicado y en qué consiste el sujeto, la proposición será evidente en sí misma, pero no lo será para quienes ignoran la naturaleza de ambos términos.

Conclusión sobre la existencia de Dios

Por consiguiente, la proposición «Dios existe», en cuanto tal, es evidente por sí misma, ya que en Dios el sujeto y el predicado son lo mismo, pues Dios es un mismo ser (esencia y existencia coinciden). Pero, puesto que no sabemos en qué consiste Dios (desconocemos su esencia), para nosotros no es evidente. Necesitamos, por lo tanto, demostrarlo a través de aquello que es más evidente para nosotros y menos por su naturaleza: esto es, por los efectos.

Respuestas a las Objeciones

Respuesta a la Objeción 1

Hay que distinguir entre conocer a Dios de un modo general y confuso, y conocer que Dios existe de manera precisa. Está impreso en nuestra naturaleza que Dios es la felicidad del hombre. Sin embargo, a esto no se le puede llamar un conocimiento exacto de que Dios existe. De hecho, muchos piensan que el bien perfecto del hombre (la bienaventuranza) consiste en la riqueza, otros en el placer, y otros en cualquier otra cosa.

Respuesta a la Objeción 2

Quien oye la palabra «Dios» no necesariamente entiende que con ella se expresa lo más inmenso que se pueda pensar. De hecho, algunos creyeron que Dios era un cuerpo. Tampoco se puede deducir que Dios exista en la realidad, a no ser que se presuponga que en la realidad hay algo mayor que lo que puede pensarse (lo cual es parte de la demostración, no de la evidencia inmediata).

Respuesta a la Objeción 3

Que la verdad en general existe, es evidente por sí mismo. Pero que exista la Verdad Absoluta (identificada con Dios), esto no es evidente para nosotros, sino que requiere demostración.

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