Desafíos y Estrategias para el Trabajo Integrado en Equipos de Salud
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Niveles de Obstáculos en el Trabajo Integrado
Existen al menos tres niveles de obstáculos que enfrentamos para desarrollar el trabajo de una manera integrada: las personas, los grupos y las instituciones.
El Factor Individual y Personal
Los obstáculos se refieren a un significado personal e individual del trabajo en equipo para cada uno de los miembros involucrados. Una de las cuestiones fundamentales que enfrenta el profesional que trabaja en un equipo de salud es la definición de su propio lugar dentro de dicho equipo.
Debemos considerar la necesidad de que estos profesionales tengan objetivos comunes, compartidos y alineados, lo cual no es una tarea obvia ni simple.
Dinámicas y Procesos Grupales
Los fenómenos de los procesos grupales —tales como ansiedades, temores, controversias y conflictos— se expresan en el propio trabajo a través de la resistencia, el boicot y los ataques. Estos factores pueden afectar, en mayor o menor grado, el alcance de los objetivos propuestos.
Barreras Institucionales y el Poder del Saber
Con respecto a las barreras institucionales, una de las más relevantes es el uso del conocimiento como un instrumento de poder.
Estrategias para Promover la Cooperación
Para promover la cooperación, debe existir una estructura organizativa que apoye la democratización del conocimiento y la eliminación de la rigidez en la adquisición y transmisión de saberes. Esto implica un cambio en el camino de la atención, eliminando los conflictos de prioridad y la jerarquización excesiva de una intervención sobre otra.
Un Nuevo Enfoque en la Formación Profesional
Aquí se trata de un nuevo enfoque en las políticas de salud pública y en los cursos de formación para los profesionales que tengan la intención de trabajar en esta área. Un reto importante se refiere al tratamiento de los cursos de medicina y de todas las áreas relacionadas con la atención de la salud, incorporando el principio de aprender a trabajar en equipos integrados.
Este aprendizaje debe partir de una concepción amplia de la salud que incluya:
- La subjetividad del individuo.
- Sus interacciones con los demás.
- Su papel social.
- Su relación con el cuerpo.
Al alejarse del contraste lineal de los procesos de salud-enfermedad, se privilegian los aspectos socio-históricos, culturales y psicosomáticos. De este modo, la comprensión del papel de cada profesional en la atención de salud adquiere un nuevo matiz, permitiendo que, desde el comienzo de la formación, se perciba la necesidad de integración de los conocimientos. Además, es imperativo prestar atención e invertir de forma constante en la formación de profesionales capacitados para el trabajo colaborativo.