La Desamortización de Mendizábal: Historia, Objetivos y Consecuencias
1.1. La Desamortización de Mendizábal
El proceso de desamortización se debe al empuje de los progresistas, quienes, partidarios de acometer reformas profundas y radicales, accedieron al poder en 1836. Ellos fueron los verdaderos impulsores de la revolución liberal y, concretamente, fue Mendizábal quien reformó a fondo la Hacienda. Es el principal responsable de la Ley de la Desamortización Eclesiástica, indispensable para acometer la «reforma agraria».
Objetivos de la Desamortización de Mendizábal
- Objetivo financiero: Pagar la deuda pública y obtener los recursos económicos necesarios para costear la guerra contra los carlistas.
- Objetivo político: Aumentar el número de simpatizantes al liberalismo; los compradores de bienes desamortizados ligarían su suerte a la victoria del bando liberal.
- Objetivo social: Crear una clase media.
El proceso desamortizador
Antes de Mendizábal se aprobaron dos reales decretos en los cuales se suprimía definitivamente la Inquisición y se abolía de nuevo en España la Compañía de Jesús. Ambas medidas se dedicaban a la extinción de la deuda pública. Mendizábal pretendía sistematizar y radicalizar estas acciones.
El 11 de octubre de 1835, Mendizábal promulgó un decreto mediante el cual se suprimían las órdenes religiosas. El 19 de febrero de 1836, se declararon en venta todos los bienes de las comunidades y corporaciones religiosas extinguidas.
La secuencia desamortizadora tuvo dos niveles: la supresión de instituciones religiosas y los principios y mecanismos de la desamortización. La subasta pública fue la norma, admitiéndose tanto dinero en efectivo como títulos de la deuda.
Resultados
Entre 1836 y 1844 se había desamortizado el 62% de las propiedades de la Iglesia. Las fincas fueron tasadas y subastadas posteriormente.
Aunque los moderados paralizaron el decreto de desamortización, en realidad ya quedaba muy poco patrimonio eclesiástico por nacionalizar.
Críticas al proceso
Flórez Estrada, una de las voces progresistas que se opusieron a Mendizábal y contrario al sistema propuesto por el ministro de Hacienda, admitía la desamortización solo si servía para mejorar la condición de las clases rurales.
Según su visión, todas las clases de la sociedad saldrían perjudicadas y solo ganarían los especuladores.