La Desamortización de Mendizábal y la Lucha Política entre Moderados y Progresistas
La Desamortización de Mendizábal y sus Consecuencias Sociales
La Ley de Desamortización, emprendida por Juan de Dios Álvarez Mendizábal desde 1836, afectó principalmente a los bienes del clero regular. Esta normativa permitió al Estado incautarse de sus bienes inmuebles para, posteriormente, venderlos en pública subasta. Los objetivos fundamentales de esta medida fueron:
- Obtener solvencia económica para combatir a los carlistas.
- Obtener fondos para pagar la deuda pública.
- Movilizar bienes adecuados para el desarrollo de la industria y el comercio.
Esta acción incorporó al mercado un enorme porcentaje de propiedad agraria y urbana, lo que benefició notablemente a la clase burguesa urbana y al campesinado acomodado, sectores que se volvieron más adeptos, si cabe, al régimen liberal. Por el contrario, los grandes perjudicados fueron los campesinos sin tierras, quienes vieron frustradas sus expectativas y sufrieron un aumento en sus alquileres, volviéndose proclives a la conflictividad social durante más de un siglo. La desamortización eclesiástica se completó en 1841 con la inclusión de los bienes del clero secular, aunque esta medida apenas tuvo vigencia, ya que fue suspendida por los moderados en 1844.
El Liberalismo Español: Moderados frente a Progresistas
El liberalismo español quedó dividido en dos grandes corrientes con visiones políticas diferenciadas:
- Los Moderados: Con su programa de "ley y orden", representaban la versión oligárquica y conservadora. Eran partidarios de restringir los principios liberales, insistiendo en fortalecer los poderes del monarca, principios que quedarían plasmados en la Constitución de 1845.
- Los Progresistas: Defendían los principios liberales en su plena extensión. Eran partidarios de la soberanía nacional, la Milicia Nacional, una mayor libertad religiosa y una amplia participación civil tanto en los Ayuntamientos como en las Cortes.
La Regencia de Espartero (1841-1843)
La regente María Cristina renunció a gobernar tras el pronunciamiento de 1840. En consecuencia, se formó un ministerio de regencia presidido por el General Espartero, quien fue nombrado regente por las Cortes en 1841. El general Espartero, reciente vencedor de los carlistas, contaba inicialmente con el apoyo de los liberales progresistas. Sin embargo, aunque actuaba en nombre de la libertad, gobernó hasta 1843 de manera dictatorial, reprimiendo a los moderados y evitando someterse al control de las Cortes.
español con un tamaño de 2,8 KB