Descartes: El Dualismo de la Sustancia (Res Cogitans y Res Extensa)
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Noción 2: Alma y Cuerpo (Res Cogitans y Res Extensa)
La Definición Cartesiana de Sustancia
Partiendo del cogito (pienso, luego existo), Descartes intuye que él es una res cogitans, una cosa que piensa. Identifica «cosa» (res) con sustancia, y la define como «aquello que no necesita de otra cosa para existir, excepto de Dios».
Lo propio de la sustancia es la existencia completa. Descartes admite dos tipos de sustancias:
- La Sustancia Infinita: Dios, que no necesita de otra cosa para existir; es en sí y por sí.
- Las Sustancias Finitas: No necesitan de nada para existir, excepto de Dios. Son en sí, pero no por sí, y son contingentes. Estas son dos: la res cogitans (el alma) y la res extensa (el cuerpo).
A cada sustancia le corresponde un atributo o esencia.
Atributos y Modos de las Sustancias Finitas
La Res Cogitans (Alma): Pensamiento
La res cogitans es una cosa que duda, siente, imagina, etc. Nuestro conocimiento está constituido por un yo que piensa ideas. El atributo esencial del alma es el pensamiento, lo cual se demuestra a través de la siguiente ficción mental: puedo fingir que no tengo cuerpo, que no dependo del espacio, pero no puedo fingir que no pienso.
La Res Extensa (Cuerpo): Extensión
El atributo de los cuerpos es la extensión. De la misma manera que no se puede imaginar un sujeto que no piense, no se puede concebir un cuerpo sin longitud, anchura y profundidad, que son las características de la extensión.
Las variaciones de la sustancia reciben el nombre de modos. Los modos del cuerpo son la figura y el movimiento. De esta forma, Descartes reduce el mundo a una estructura matemático-geométrica. El mundo es concebido según el modelo mecanicista, propio de la ciencia de la época.
El Problema de la Interacción Mente-Cuerpo
Descartes retoma el dualismo platónico que había sido refutado por Aristóteles y, de nuevo, como en Platón, expresa: «Yo soy mi alma, una cosa que piensa —res cogitans—, enteramente distinta del cuerpo».
La razón para sostener esta radical distinción entre el cuerpo y el alma es que la existencia del cuerpo no es indudable; en cambio, la del pensamiento sí lo es: el yo se da cuenta con total seguridad de que existe solo cuando piensa y puede incluso suponer que carece de cuerpo.
El Desafío de la Comunicación Sustancial
Si Descartes separa radicalmente estas dos sustancias, ¿cómo se comunican? Cada vez que la mente da una orden al cuerpo y este la ejecuta, se produce necesariamente una comunicación entre ambas.
Descartes intentó solucionar este problema apelando a un centro fisiológico: la glándula pineal, descrita como «una pequeña glándula situada hacia el centro de la sustancia del cerebro» que, a través de la sangre y de los nervios, relaciona la res cogitans con la res extensa, orienta el movimiento e influye sobre el alma.
Sin embargo, con ello no se soluciona el problema, solo se traslada, porque no explica la naturaleza de la interacción en dicha glándula. Este fue un problema crucial que más tarde otros filósofos racionalistas, como Spinoza o Leibniz, intentaron solucionar.