Descartes y Ortega y Gasset: El Tránsito del Racionalismo a la Razón Vital
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La Superación de la Modernidad: De Descartes a Ortega y Gasset
Al igual que René Descartes quiso superar la crisis en la que estaba inmersa la filosofía del siglo XVII, José Ortega y Gasset y su razón vital representan el intento de superar la crisis de la modernidad. Ortega había alabado la función de Descartes al romper la ingenuidad del idealismo y consideró la duda metódica como un proceso interesante para fundamentar el conocimiento. Sin embargo, lo problemático en Descartes fue dar al pensamiento un grado de radicalidad del que carece.
Ambos pensadores tienen muy presente la razón. No obstante, el racionalismo cartesiano trata de reducir la racionalidad a la racionalidad matemática, lo cual impide entender la vida humana. La razón no puede ser una razón pura (ahistórica) como la cartesiana, sino que tiene que ser una razón vital. Si entendemos al sujeto solo como el cogito cartesiano, dejando de lado toda la biografía —es decir, la circunstancia—, perdemos el yo. De ahí la importancia de la célebre frase orteguiana como superación del idealismo: “Yo soy yo y mi circunstancia”.
Perspectiva Epistemológica: El Conocimiento
Para Descartes, es verdadero aquello que la razón distingue como claro y distinto, excluyendo el lugar y el momento histórico al que pertenezca. Propone una razón separada y sin ningún contacto con el cuerpo; para él, ni la vida concreta ni su momento histórico influyen en su capacidad de conocer lo que se ha definido como real.
Para Ortega sucede lo contrario: el conocimiento siempre es alcanzado desde una perspectiva. La circunstancia del sujeto determina la parte de verdad a la que tiene acceso. Por tanto, ningún sujeto ni ninguna época histórica podrá alcanzar jamás el conocimiento absoluto y definitivo; alcanzarán solo una parte de la verdad.
Perspectiva Ontológica: La Realidad
Para Descartes, la única existencia real es lo percibido con certeza por la razón. Por tanto, lo real es lo racional matematizable. Esta realidad cierta es idéntica e igual para todos los sujetos racionales.
Para Ortega, la realidad no es objetiva ni relativa, sino perspectiva. La realidad se muestra desde tantos puntos de vista como sujetos existen. Por tanto, la realidad completa nunca será conocida en su totalidad por el hombre. Solo un sujeto que aglutinara las infinitas perspectivas podría conocer toda la realidad (Dios).
Perspectiva Antropológica: El Ser Humano
Descartes propone un dualismo antropológico racionalista: lo único indubitable es la existencia del “yo pienso”. Lo corporal es un añadido secundario y accidental. Por ello, para Descartes, los seres humanos de todas las épocas y lugares son esencialmente los mismos.
Para Ortega, lo que define al ser humano es su vivir. La vida no es una sustancia, no tiene naturaleza, sino que tiene historia. El ser humano es un ser que se está haciendo continuamente a sí mismo y no puede prescindir de la cultura. Sin verdad no hay ser humano, pero esa verdad solo es accesible y útil desde y para un ser humano concreto, dotado de una razón vital determinada por una circunstancia específica.
El Método Cartesiano y sus Objetivos
Los objetivos de la obra cartesiana son:
- Encontrar las verdades que hasta ese momento habían sido ignoradas.
- Permitir que las personas puedan juzgar mejor todas las cosas, sin caer en la complejidad de los escolásticos.
- Establecer principios que, al ser claros, evidentes y distintos, eviten la discusión y permitan hallar la armonía.
- Cultivar verdades no explicadas previamente para, pasando de unas a otras, adquirir con el tiempo un perfecto conocimiento de toda la filosofía y ascender al más alto grado de sabiduría.
Ya que la razón es única y universal, lo más importante es la unidad del método. Se define como un conjunto de reglas ciertas y fáciles que, mediante su exacta observancia, aseguran no tomar nunca nada falso como verdadero sin gastar inútilmente las fuerzas del espíritu, conduciendo gradualmente al conocimiento científico. En este sentido, Descartes utiliza la razón como criterio de verdad.