Descartes y Tomás de Aquino: la razón, la fe y la existencia de Dios

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Razón, fe y existencia de Dios

Santo Tomás de Aquino sostiene que la razón no basta para alcanzar a Dios, por lo que se requiere la razón y la fe. La fe debe explicar la realidad, pero también la fe ha de partir de la experiencia en el mundo sensible.

Sustancias compuestas, simples e inmateriales

Con la filosofía de Aristóteles, Tomás distingue tres clases de sustancias:

  • Sustancias compuestas o materiales.
  • Sustancias simples o inmateriales.
  • Dios.

Tomás acepta de Aristóteles que las sustancias corpóreas se componen de materia y forma. Pero para él la esencia es el conjunto de materia y forma; es la definición de un hombre. Lo que hace que la esencia sea un ser real es la existencia (esse). Hay una distinción de razón, pero se puede pensar qué es una cosa sin saber si existe.

Esencia y existencia están entre sí en relación de potencia y acto: la esencia es potencia en relación a la existencia, y la existencia es la actualización de la esencia. No es sólo la materia la que está en potencia en relación con la forma, sino también la esencia o conjunto de materia y forma en relación con la existencia.

Las sustancias simples o inmateriales se sustraen a la composición hilemórfica de materia y forma, pero no a la de potencia y acto. Las sustancias simples son seres reales gracias a la existencia.

En todos los seres finitos la esencia se distingue de la existencia. Nada pasa de potencia a acto si no es por obra de un principio que esté ya en acto. Sólo hay un ser en el que la esencia no se distingue de la existencia: Dios. En Dios, la esencia es su existencia misma, es acto puro, es la causa de los seres finitos (analogía) ser en sentido propio.

La demostración de la existencia de Dios

La existencia de Dios necesita demostración porque no es evidente. Razón y prueba a priori: la razón no concibe a Dios, que es infinito. Sólo se demuestra a partir de cosas sensibles o demostración a priori.

Crítica al argumento ontológico de San Anselmo

Para Tomás, la vía a Dios sólo por el pensamiento es incapaz de demostrar su existencia, porque no todo el mundo entiende por Dios el ser mayor, y porque se realizaría un paso ilegítimo del orden ideal al real. Nuestro entendimiento limitado por los sentidos no puede captar plenamente la infinitud divina.

Las cinco vías

Pruebas de la existencia de Dios, esquema:

  1. Vía del movimiento: hay cosas que se mueven, presuponen un motor; primer motor inmóvil: Dios.
  2. Vía de la causalidad: hay un orden de causas existentes que tienen un antecedente; causa primera no causada: Dios.
  3. Vía de la contingencia: las cosas son contingentes, nacen y se destruyen. Lo que no existe empieza a existir gracias a otro que ya existe, y así hasta el infinito; un ser necesario: Dios.
  4. Vía de los grados de perfección: tiene que haber un ser que tenga todas las perfecciones en grado máximo y cause las perfecciones parciales de los seres sensibles: Dios.
  5. Vía del gobierno del mundo: todos los seres tienden a cumplir su fin; un ser inteligente dirige las cosas del mundo a su fin: Dios.

Dios se muestra como la causa de la existencia del mundo.

El método racional de Descartes

La razón es lo más repartido entre los hombres. El problema es dirigir bien la razón. Es necesario un método para guiarla bien y aumentar el conocimiento. Tomando de la lógica, el análisis de los geómetras y el álgebra sus ventajas, Descartes formula cuatro preceptos del método:

  1. Evidencia: establecer como criterio de verdad la evidencia, y como sus notas la claridad y la distinción. Los conocimientos verdaderos son aquellos que son claros y distintos, llamadas naturalezas simples. Se llega mediante la intuición, aunque able también de una inspección del espíritu.
  2. Análisis: descomponer lo complejo en partes simples, aprehensibles por la intuición.
  3. Síntesis: conducir los pensamientos ascendiendo gradualmente hasta los más complejos. Responde a la deducción.
  4. Comprobación: comprobación del análisis mediante el recuento y de la síntesis mediante la revisión.

Descartes se inspira en el método matemático: una proposición compleja a partir de otras más simples, para llegar a aquella. Según él, es posible llegar hasta las verdades más ocultas.

La duda metódica y el cogito

Representa una crítica a lo admitido como verdadero hasta entonces. Se ordena no tomar como verdadero aquello que no se presente tan claro y distinto a la razón que no se pueda poner en duda. Las razones para dudar son:

  1. Los conocimientos que nos llegan a través de los sentidos nos engañan a veces, por eso nos pueden engañar siempre. No nos podemos fiar de quien nos ha engañado una vez.
  2. Imposibilidad de distinguir sueño de vigilia. Lo único que queda a salvo son las verdades de la matemática.
  3. El genio maligno: nada impide pensar que haya sido creado de tal modo que siempre me engañe. Entonces se contradice la bondad de Dios. Supone que hay cierto genio maligno que emplea su poder en engañarnos, aunque es una hipótesis.

Del éxito de dudar surge la primera certeza: si dudo, pienso, luego yo soy, así que existo. Pienso, luego existo. Es la primera evidencia que resiste a todo motivo de duda, es una verdad intuida, de la intuición. Yo soy una cosa que piensa. Al mismo tiempo descubre el criterio general de certeza: establecer que todo cuanto se presenta con igual claridad y distinción será verdadero, pero es importante probar si Dios existe por la teoría del Dios engañador.

Las ideas y la existencia de las cosas corpóreas

Descartes analiza las ideas que piensa el yo: la realidad extramental de Dios y la realidad extramental de las cosas corpóreas. Distingue ideas que determinan el pensamiento, e ideas que representan algo, a lo que llama realidad objetiva de la idea. Hay que centrarse en el segundo aspecto, y responder a ¿por qué una tiene la realidad objetiva y la otra no? Llama realidad objetiva al contenido representativo de las ideas. El paso siguiente es comprobar si desde el yo puede justificarse la realidad objetiva de todas las ideas. Justifica desde el yo las cosas corpóreas inanimadas. Aunque la idea de Dios supera la realidad formal contenida en mí, así es imposible que yo sea la causa de esa idea, por lo tanto Dios existe. La idea de Dios es una idea innata. Una vez reconocido esto, destruye el motivo radical de todas las dudas: el genio maligno.

Para probar el problema de la existencia de las cosas corpóreas, considera las ideas sensibles. Estas ideas deben proceder de una sustancia en la cual esté contenido formal o eminentemente toda la realidad que está objetivamente en las ideas. Puede ser un cuerpo o Dios mismo. Se concluye que las causas de las cosas sensibles son las cosas corpóreas mismas de estas. Lo único que debe afirmarse como realmente existente de los cuerpos es lo que percibimos con claridad y distinción.

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