Desigualdad Social y Lenguaje Arbitrario: El Poder del Insulto y la Jerarquía Comunicativa

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Las sociedades desiguales y el lenguaje arbitrario: El insulto

La sociedad y el lenguaje como fundamento del bienestar

La sociedad es el conjunto de hombres que se vinculan por medio del lenguaje y que buscan el bienestar. El lenguaje es el medio que hace posible ese bienestar, pues solo por medio de él el hombre puede llevar a cabo tareas colectivas. El lenguaje hace posible la cooperación, y la cooperación es la que nos permite lograr el bienestar.

Recordemos el mito de Babel que aparece en el Libro del Génesis, que cuenta cómo Dios castigó a los hombres a hablar lenguas diferentes, y cómo entonces los hombres solo pudieron abandonar la empresa de construir la torre y dispersarse por todo el mundo.

Tipos de organización social: Igualdad y jerarquía

Los hombres pueden formar dos clases de sociedades:

Sociedad Igualitaria

La sociedad puede ser igualitaria cuando el bienestar que se busca es el de todos sus miembros. En esta sociedad no hay jerarquías, sino solo divisiones funcionales. El lenguaje de esta sociedad es el lenguaje comunicador. En una sociedad igualitaria, las órdenes y los mandatos son explicados y se hacen comprensibles.

Sociedad Desigual

A veces las sociedades no son igualitarias y se organizan en forma de jerarquías que reproducen una desigualdad entre sus miembros.

El lenguaje arbitrario: Transmisión de la voluntad

El lenguaje arbitrario es el que solo funciona como un transmisor de la voluntad de otro. No es un medio de interlocución, pues no cabe respuesta, sino que tan solo transmite la fuerza de quien habla hacia los que están debajo. El lenguaje arbitrario es el que organiza un grupo de desiguales.

El lenguaje arbitrario se opone al lenguaje comunicador, que es el que forma comunidades o grupos de iguales. La expresión "arbitrario" tiene que ver con arbitrio, que es otro nombre para voluntad.

Cuando hay desigualdad en el lenguaje no hay interlocución que valga y solo tenemos el dictado de quien manda y dispone. El lenguaje arbitrario no es más que el lenguaje que transmite la voluntad, y no el conocimiento; es un lenguaje de voluntad y no del saber.

El insulto como uso específicamente arbitrario

En el caso de los hombres, también hay expresiones que son específicamente arbitrarias. El insulto es un uso en el que no se deja ninguna salida al interlocutor y por eso es hostil. El insulto es un modo de ataque. Por eso la respuesta al insulto suele ser la agresión.

Siempre que nos sirvamos de las palabras para impedir el intercambio lingüístico, estamos agrediendo a los demás porque les estamos negando su condición de seres iguales a nosotros, que es su condición de seres que hablan.

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