Desvelando las Leyes de la Creación: Principios Sencillos para Transformar tu Realidad
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Introducción: El Lenguaje de la Sencillez
El presente librito está escrito en lo que esta autora llama “Palabras de a Centavo”, o sea, en los términos más sencillos para que sea comprensible a quien necesita conocer la Verdad de Dios y que no tiene conocimientos para poder digerir los textos de psicología y metafísica, tal como están escritos en castellano.
El Despertar de la Conciencia
Cada vez que oímos o leemos algo nuevo, desconocido para nosotros, se desperezan células que estaban dormidas en nuestro cerebro. La segunda vez que tropezamos con aquella idea nueva la comprendemos un poquito mejor. Las células movidas comienzan a trabajar la idea, y al poco tiempo “se hace la luz” en nuestra mente, o sea, que aceptamos la idea, la adoptamos y la ponemos en práctica automáticamente.
El Proceso Natural del Aprendizaje
Así es como vamos despertando. No es necesario hacer esfuerzos sobrehumanos para que nos penetren las cosas en la cabeza. Es un proceso natural; eso sí, hay que poner de nuestra parte la buena voluntad de:
- Releer.
- Volver a releer.
- Volver a leer hasta que sentimos que lo aprendido es automático.
Eso es todo.
Uso Práctico del Conocimiento
Lleva contigo, en tu cartera o tu bolsillo, un ejemplar de este librito. Pon otro en tu mesa de noche. Reléelos a menudo, sobre todo cada vez que se te presente un problema; cada vez que te enfrentes a una situación angustiosa o molesta, no importa cuál sea. Te va a ocurrir algo asombroso y es que el librito se abrirá en la página que te conviene consultar, y pensarás: “¡Parece que esto fue escrito para mí!”
Comprendiendo las Leyes de la Creación
Como casi todo el mundo está ignorante de las leyes que gobiernan la vida, leyes llamadas “de la Creación”, casi todos pasamos nuestra vida fabricándonos condiciones contrarias; viendo tornarse malo aquello que prometía ser tan bueno; tanteando, como quien dice, a ciegas, sin brújula, timón, ni compás; achacándole nuestros males a la vida misma, y aprendiendo a fuerza de golpes y porrazos; o atribuyéndoselos a “la voluntad de Dios”.
El Ser Humano como Creador
Con lo que hasta aquí has leído, te habrás dado cuenta que el ser humano no es lo que te han hecho creer, o sea, un corcho en medio de una tempestad, batido aquí y allá según las olas. ¡Nada de eso! Su vida, su mundo, sus circunstancias, todo lo que él es, todo lo que le ocurre son creaciones de él mismo y de nadie más. Él es el rey de su imperio y si su opinión es, precisamente, que él no es sino un corcho en medio de una tempestad, pues así será. Él lo ha creído y permitido.
El Poder de la Elección
Nacer con libre albedrío significa haber sido creado con el derecho individual de escoger. ¿Escoger ¿qué? El pensar:
- Negativa o positivamente.
- Pesimista u optimista.
Pensando lo feo y lo malo –que produce lo feo y lo malo– o pensando lo bueno y bello, que produce lo bueno y bello en lo exterior o interior.