La dictadura de Primo de Rivera y la caída de la monarquía en España (1923–1927)
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5 - La dictadura de Primo de Rivera y la caída de la monarquía
5.1 - El golpe de Estado
El capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, encabezó el pronunciamiento militar contra el gobierno constitucional. El profundo malestar del ejército y la indecisión del gobierno facilitaron que el golpe militar no hallase prácticamente oposición. Primo de Rivera hizo públicas sus intenciones en un manifiesto. Presentó la dictadura como un régimen transitorio y afirmó que, una vez estirpados los males del país, se volvería a la normalidad constitucional. La opinión pública, en general, lo acogió favorablemente o se mostró pasiva. El golpe contó con el apoyo de los sectores empresariales y de la Iglesia. PSOE y UGT se mantuvieron a la expectativa.
5.2 - El directorio militar
Las primeras medidas
El directorio proclamó el estado de guerra durante dos años, suspendió la Constitución de 1876 y las garantías constitucionales, disolvió las Cortes y prohibió las actividades de los partidos políticos y de los sindicatos.
- Proclamación del estado de guerra por dos años.
- Suspensión de la Constitución de 1876 y de las garantías constitucionales.
- Disolución de las Cortes.
- Prohibición de actividades de partidos políticos y sindicatos.
La reforma de la administración
Primo de Rivera acometió su gran proyecto regeneracionista: liquidar la vieja estructura de poder de la Restauración y organizar el nuevo régimen. Los gobernadores civiles fueron sustituidos por gobernadores militares y se creó la nueva figura de los delegados gubernativos, que ejercían el control de los nuevos ayuntamientos. La aprobación del estatuto municipal inició, en la práctica, la formación de una administración adicta y centralizada.
También las diputaciones fueron disueltas y los nuevos diputados provinciales fueron designados por los gobernadores. Con el estatuto provincial desapareció la Mancomunidad. Esto significó la ruptura definitiva con la realidad catalana, lo que potenció el nacionalismo radical e incluso separatista.
El conflicto de Marruecos
Primo de Rivera asumió personalmente el alto comisariado en Marruecos e intentó negociar la paz, lo cual irritó a los militares africanistas. Dos hechos contribuyeron a dar un vuelco a la situación: el ataque a las tropas españolas que se retiraban desde Xauen y el avance de Abd-el-Krim en el Marruecos francés.
En 1925 Francia y España acordaron una ofensiva militar conjunta por mar y tierra. La operación tuvo un gran éxito: Abd-el-Krim se entregó a los franceses y, un año después, quedó sometido todo el protectorado.