Dictadura de Primo de Rivera: Golpe, Directorio y Marruecos (1923-1926)
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El Golpe de Estado de Primo de Rivera (1923)
El 13 de septiembre de 1923, el capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, encabezó un golpe de Estado contra el gobierno constitucional. Primo de Rivera justificó sus acciones en un manifiesto, presentando la dictadura como un régimen transitorio para solucionar los problemas del país y prometiendo un retorno a la normalidad constitucional. Sus objetivos declarados incluían la erradicación de la vieja política, el caciquismo, el desgobierno, la subversión social y la amenaza separatista. La opinión pública recibió el golpe con pasividad o incluso con apoyo. El 15 de septiembre, Alfonso XIII encargó a Primo de Rivera la formación de un nuevo gobierno, nombrándole presidente y ministro único.
El Directorio Militar (1923-1925)
El Directorio Militar, instaurado tras el golpe, proclamó el estado de guerra por dos años, suspendió la Constitución de 1876, disolvió las Cortes, impuso la censura de prensa y prohibió las actividades de partidos políticos y sindicatos. Se implementaron duras medidas represivas para mantener el orden público, especialmente contra la CNT y el PCE, declarados ilegales. También se reprimió cualquier manifestación nacionalista.
Lucha contra el Caciquismo
Uno de los principales objetivos de Primo de Rivera era desmantelar la vieja estructura de poder de la Restauración, eliminando el caciquismo. Para ello, se sustituyeron los gobernadores civiles por militares y se creó la figura de los delegados gubernativos para controlar los ayuntamientos, cuyos vocales eran elegidos por los mayores contribuyentes. Se aprobaron un Estatuto Municipal y un Estatuto Provincial. Sin embargo, estas reformas no lograron su objetivo, y el caciquismo simplemente se adaptó a la nueva situación, persiguiendo a los opositores al régimen.
El Conflicto de Marruecos
Primo de Rivera se inclinaba por una solución negociada al conflicto de Marruecos, lo que generó descontento entre los militares africanistas. La muerte de 2000 soldados españoles en 1924 y el avance de Abd-el-Krim en el Marruecos francés cambiaron el curso de los acontecimientos. En 1925, Francia y España acordaron una ofensiva conjunta. El desembarco español en Alhucemas fue un éxito rotundo. En 1926, Abd-el-Krim se rindió a los franceses, y un año después, todo el Protectorado marroquí quedó bajo control.