Diego Velázquez: El Genio del Claroscuro y su Obra Maestra Sevillana

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Diego Velázquez: Vida y Trayectoria (1599-1660)

Nació en Sevilla. Hijo de una familia aristocrática, fue un niño prodigio. A los once años decidió ir a aprender al taller del maestro Pacheco, con cuya hija contraería matrimonio más tarde. A los dieciocho años ya era maestro de pintura y rompió con las lecciones aprendidas de Pacheco para crear un arte lleno de vida, de naturaleza real y modelos llenos de movimiento y expresión.

Durante toda su vida aspiró a que el rey le concediera un título nobiliario. A través de unos amigos conoció al Conde Duque de Olivares (valido de Felipe IV). En el año 1623 se trasladó a la Corte y fue nombrado Pintor de Cámara. Durante toda su vida fue un hombre de carácter tranquilo, reposado y paciente.

Etapas de la Obra Pictórica de Velázquez

En su obra pictórica se distinguen varias etapas:

1. Etapa Sevillana (Realismo y Tenebrismo)

Esta etapa se caracteriza por obras donde destaca el **realismo tenebrista**, algunas obras religiosas y escenas de la vida cotidiana.

*La vieja friendo huevos* (Comentario de Obra)

Esta obra demuestra que Velázquez era un gran poseedor de los recursos más difíciles de la composición, al tiempo que exhibía una magnífica técnica lumínica. Este cuadro, como otros realizados en su primera época, está influido por el claroscuro: un foco de luz, que siempre proviene desde la izquierda, ilumina la parte derecha del cuadro (es decir, la anciana, sus útiles y los huevos fritos), dejando oscuro el resto (el fondo y el niño).

El claroscuro es muy intenso, tanto que resulta difícil apreciar la pared que se encuentra al fondo del cuadro, y solo la identificamos porque en ella cuelga una cesta. El realismo es casi fotográfico. Velázquez se esmera en que los objetos destaquen en este ejemplar bodegón, donde aparecen:

  • Platos, vasijas, cubiertos, cacerolas, morteros y jarras.

Destaca el brillo especial del cristal y la influencia de la luz en el melón que porta el muchacho. La fritura que está haciendo la anciana está increíblemente conseguida, tanto que el aceite hirviendo parece estar saltando ante nuestros ojos. Las manos son de las partes más expresivas del cuerpo; si observamos por un momento las manos de la vieja, nos daremos cuenta de que el artista ha trabajado en ellas con amor. Lo mismo sucede con las manos del chico que la acompaña en la sala, sujetando el melón y apretando la vasija de cristal.

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