Diego Velázquez: El Pintor de Corte y la Evolución de su Estilo Barroco
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Velázquez, pintor de corte
Diego Rodríguez de Silva y Velázquez es una excepción dentro de la pintura española del siglo XVII por la cantidad y calidad de sus obras, por tratar temas muy variados (mitológicos, retratos, religiosos, paisajes y cuadros de historia) y por sus condiciones de vida favorables a la producción artística, gracias a la protección real de Felipe IV. No tuvo problemas económicos y pudo retocar cuidadosamente las obras.
Características de su estilo
Trabajó al óleo alla prima, pintando sin dibujo previo, con arrepentimientos frecuentes. Como pintor barroco, participó de la búsqueda de la realidad, exaltando al hombre concreto, frente al ideal renacentista del arquetipo de belleza. Su genialidad consistió en descubrir lo que había de excepcional en el mundo de lo cotidiano.
Participó de la corriente naturalista, utilizando el recurso del tenebrismo, y más tarde de la corriente clasicista. Velázquez nunca llegó a lo desagradable y ennobleció a los personajes. Es un pintor barroco, pero su barroquismo no es exuberante ni dinámico. Empleó el equívoco e integró al espectador en la escena. Su obra es conceptual y difícil, pues bajo la apariencia realista, casi siempre subyace una segunda lectura intelectual.
Evolución Artística
Evolucionó a lo largo de su obra. Tras su primera etapa sevillana, los colores se irán aclarando y la pincelada será cada vez más suelta, para convertirse, a partir de su segunda etapa madrileña, en pintor del tiempo, por detenerse en la captación de lo momentáneo, y pintor del espacio, por llegar a una perfecta representación de la perspectiva aérea. En sus últimas obras fingió la tercera dimensión a base de pintar el aire, desdibujando los contornos, modificando los colores e iluminando la escena escalonadamente con diversos focos e intensidades de luz.
Vida y Etapas de su Obra
Diego Velázquez nació en Sevilla (1599), que entonces era una ciudad cosmopolita y activa, y sede de la Casa de Contratación de las Indias. A los doce años entró en el taller de Pacheco, pintor, teórico de la pintura y veedor de la Inquisición; siete años después, Velázquez se casaría con Juana, la hija de su maestro.
Etapa sevillana (1617 - 1623)
Es una etapa naturalista, pero sin llegar a lo desagradable. Trata los temas de forma directa y muestra preferencia por las medias figuras y el bodegón. Los tipos son de plasticidad dura, dibujados con precisión y detalle. Emplea luz tenebrista que acentúa los volúmenes. Los colores son terrosos y de aspecto mate, con abundancia del negro betún. A esta etapa pertenecen:
- La Vieja friendo huevos
- El aguador de Sevilla
- La Adoración de los Reyes
Primera etapa madrileña (1623 - 1629)
En 1623 Velázquez se instaló definitivamente en la capital y en la corte. Dos años antes, había subido al trono Felipe IV, quien le nombró pintor de cámara, con un sueldo de veinte ducados mensuales, una cantidad por cada obra que pintara y derecho a médico, cirujano y botica. Aunque en esta etapa mantiene su estilo sevillano, no deja de progresar, demostrando su maestría sobre todo en los retratos.