La Dignidad de la Persona Humana: Fundamentos, Libertad y Trascendencia
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La Persona Humana: Dignidad y Propósito
Dios coloca al hombre en el centro de la creación; por eso, posee la dignidad de persona. El ser humano es el único capaz de dar una respuesta de amor a Dios. No es un ser solitario; el hombre y la mujer tienen la misma dignidad y participan con Dios en la creatividad del mundo, fecundando la tierra.
El ser humano está abierto al mundo con responsabilidad y capacidad de reflexión sobre sí mismo. El corazón marca las facultades espirituales del hombre: Dios lo ama por sí mismo y este puede comprender el orden de las cosas. Gracias a la razón, es el único ser capaz de distinguir entre el bien y el mal.
Dimensiones de la Persona
Las personas nos encontramos unidas en un conjunto orgánicamente ordenado con relaciones variadas.
- Unidad de la persona: Existe una unidad entre alma y cuerpo. El alma es espiritual e inmortal, por lo que el ser humano existe como un todo, siendo sujeto de sus actos morales.
- Corporeidad: Mediante el cuerpo, unificamos los elementos del mundo material y nos insertamos en él. Sin embargo, puede ser causa de pecado al experimentar las rebeliones del cuerpo y las inclinaciones perversas del corazón, las cuales deben ser superadas.
- Espiritualidad: El ser humano supera la totalidad de las cosas y la estructura profunda de la realidad, descubriéndose superior al mundo material.
Trascendencia y Singularidad
El ser humano está abierto al infinito, a Dios, y mediante la inteligencia y la voluntad se eleva por encima de todo hacia la verdad y el bien absoluto, permaneciendo abierto también a los demás hombres.
Cada persona es única e irrepetible, capaz de reflexionar sobre sí misma y tener conciencia de sus propios actos. Con la conciencia y la libertad, afronta determinados valores, lo cual permite su desarrollo como persona.
Respeto a la Dignidad Humana
Una sociedad justa se fundamenta en el respeto a la dignidad de la persona humana, siendo este el fin último de la sociedad. La persona humana no puede ser instrumentalizada y la actuación de los individuos jamás debe lesionar la dignidad personal.
Libertad de la Persona: Valores y Límites
El hombre se dirige hacia el bien solo a través de la libertad que Dios le ha dado como signo eminente de su imagen. Esta libertad permite que el individuo se mueva por convicción interna y no por mera coacción externa.
Con la libertad, el hombre se genera a sí mismo, pero esta no es ilimitada: debe elegir los valores de la ley moral. Al apartarse de ella, atenta contra su propia voluntad y se corrompe.
La Igual Dignidad de Todas las Personas
Solo el reconocimiento de la dignidad humana hace posible el crecimiento común y personal. Esta dignidad solo podrá ser custodiada y promovida de forma comunitaria; mediante la acción concorde de los hombres, se podrá formar una fraternidad universal.