Las Cuatro Dimensiones de la Alienación en la Teoría Marxista
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La Concepción Marxista de la Alienación: Un Marco Cuatripartito
Para **Karl Marx**, la **alienación** (o extrañamiento) se manifiesta en una estructura cuádruple que afecta la esencia del ser humano en el contexto de la producción capitalista.
Las Cuatro Dimensiones de la Alienación
Con respecto a la actividad o el producto de su trabajo
Esta dimensión se centra en la objetivación del trabajo. El producto del trabajo, que debería ser la manifestación del obrero, se convierte en capital ajeno. Este capital aparece ante el trabajador como un poder independiente y hostil que él no domina.
Con respecto a su propia actividad (el proceso de trabajo)
Para el trabajador, el trabajo no le pertenece; es una actividad que le es impuesta. Mientras está trabajando, el obrero no se pertenece a sí mismo, sino a otro (el capitalista). Por lo tanto, el trabajo aliena al trabajador con respecto a sí mismo.
- El trabajo no es voluntario, sino forzado.
- No es la satisfacción de una necesidad intrínseca, sino solo un medio para satisfacer necesidades externas al trabajo.
- Consecuentemente, el trabajador solo se siente libre en sus funciones *animales* (comer, beber, procrear), mientras que en sus funciones *humanas* (el trabajo consciente y creativo) se siente como un animal.
Con respecto a la naturaleza
En condiciones normales, la naturaleza debería ser el cuerpo inorgánico del hombre, el medio a través del cual se realiza. Sin embargo, en el trabajo alienado, la naturaleza aparece como algo ajeno, como propiedad de otro, separada del trabajador.
Con respecto a los otros hombres
El ser humano, a diferencia de los animales, es capaz de trabajar no solo para sí mismo y sus necesidades inmediatas, sino también para los demás y para la transformación del mundo en favor de la especie humana. En el trabajo alienado, esta conexión se rompe:
- Se corta toda relación con la naturaleza y con la humanidad.
- Cada uno trabaja para sí mismo, y el otro aparece como el ser extraño al que pertenece el trabajo y su producto.
La Propiedad Privada y la Solución Comunista
Marx concluye que la propiedad privada no es la causa primaria de la alienación, sino más bien su consecuencia, o, dicho de otra manera, es la realización de la alienación.
Por esta razón, Marx sostiene que solo el comunismo, entendido como la superación de la propiedad privada, permitirá la eliminación de todas las alienaciones y la consecuente humanización del hombre.
En el sistema capitalista, todo se intercambia por dinero, un proceso que debe ser revertido en el sistema comunista.
Crítica al Comunismo Primitivo y Contemporáneo
Marx es crítico con lo que denomina el “comunismo grosero”, tanto en su forma primitiva como en las concepciones de sus contemporáneos. A este comunismo lo califica como:
- Una envidia general constituida en poder.
- Un mero deseo de nivelación.
- La extensión a todos del destino del obrero (manteniendo la estructura de la alienación, pero generalizándola).
Marx concibe el comunismo verdadero como el desenlace inevitable de la crisis interna de la sociedad capitalista. Su máxima fundamental es: “De cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades”.