Dinámicas de Poder y Conflictos Sociales en los Reinos Medievales de Castilla y Aragón
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Conflictos Político-Sociales en Castilla
Conflictos Políticos: La Lucha por la Autoridad Monárquica
La tendencia a reforzar la autoridad monárquica marcó las relaciones entre la nobleza y la monarquía desde Alfonso X “el Sabio” hasta Enrique IV. Este periodo se puede dividir en tres fases clave:
La Primacía de la Corona y la Resistencia Nobiliaria
La promulgación del Fuero Real y el Código de las Partidas originó una fuerte resistencia por parte de la nobleza. Durante las etapas de guerras civiles y las minorías de edad de Fernando IV y Alfonso XI, María de Molina actuó como regente, enfrentándose a una nobleza que arrebató a la monarquía numerosos cargos e impuestos. Sin embargo, Alfonso XI logró someter a la nobleza, restableciendo parcialmente el poder real.
La Casa de Trastámara y el Ascenso del Poder Nobiliario
Esta etapa se caracterizó por una gran violencia, coincidiendo con una profunda crisis económica y el deseo de los nobles de ampliar sus posesiones. El autoritarismo de Pedro I llevó a la nobleza a apoyar a su hermano bastardo, Enrique de Trastámara. La guerra civil culminó con la muerte de Pedro y la coronación de Enrique II. Como compensación por su apoyo, los señores obtuvieron importantes mercedes territoriales, conocidas como mercedes enriqueñas.
Las Guerras Civiles y el Camino hacia la Unificación (1419-1479)
Con Juan II, la figura de Álvaro de Luna intentó someter nuevamente a la nobleza. Posteriormente, Enrique IV intentó restablecer su autoridad, pero la nobleza llegó a deponerlo. Estos nobles obligaron al rey a nombrar herederos a sus hermanos Alfonso e Isabel, un acuerdo conocido como el Pacto de los Toros de Guisando. Cuando Isabel se casó con Fernando de Aragón, parte de la nobleza se retractó y reconoció a Juana como heredera, lo que desencadenó una guerra civil. Este conflicto finalizó con el Tratado de Alcacovas (1479), que dio paso al reinado de Isabel I y sentó las bases para la unión dinástica.
Luchas Sociales en Castilla
Los abusos de la nobleza dieron lugar a significativos conflictos sociales. Destaca la Rebelión de los Irmandiños en Galicia, donde la Santa Irmandade se formó para frenar los excesos nobiliarios, iniciando una guerra contra los señores. Aunque los rebeldes fueron finalmente sometidos, persistieron las luchas entre nobles por la apropiación de bienes comunales y tierras fértiles, fenómeno conocido como banderías. En las ciudades, las persecuciones contra las aljamas judías servían a menudo como válvula de escape para la mísera situación de las clases populares, desviando la atención de los problemas estructurales.
Conflictos Político-Sociales en Aragón
Conflictos Políticos: La Dinámica entre Corona, Nobleza y Patriciado Urbano
Los conflictos políticos en Aragón tuvieron su origen principal en la lucha por el poder entre el patriciado urbano y la nobleza, así como en la afirmación de la supremacía de la Corona. Las campañas militares no siempre respondieron a un plan estratégico, sino a la necesidad de resolver problemas internos.
Expansión Territorial y Afirmación Real
Inicialmente, la política aragonesa se orientó hacia los Pirineos, pero tras su fracaso, se dirigió hacia Al-Andalus. Jaime I fue clave en este proceso, expulsando a los musulmanes de Mallorca y Valencia, y expandiendo la influencia aragonesa hasta los límites con Castilla. El reinado de Pedro IV representó el cénit del poder real, aunque también el inicio de una decadencia. Pedro IV pretendió unificar todos los reinos de la Corona de Aragón y se enfrentó directamente a los nobles para consolidar su gobierno, venciéndolos y anulando muchos de sus privilegios.
El Problema Sucesorio y el Compromiso de Caspe
Tras la muerte de Martín I “el Humano” sin descendencia clara, la Corona de Aragón estuvo al borde de una guerra civil y de su desintegración. La crisis se resolvió mediante el Compromiso de Caspe, un acuerdo que eligió como rey a Fernando I de Trastámara. Fernando I, al asumir el trono, reunió a las Cortes y a la Generalitat, y creó una Real Audiencia, limitando los poderes nobiliarios y estableciendo el pactismo como principio de gobierno.
Tensiones Sociales y Guerras Civiles
Durante su reinado, Fernando I se enfrentó a la oligarquía urbana en los graves conflictos entre la Busca y la Biga en Barcelona, y apoyó a los payeses de remensa en sus demandas. Su labor más importante fue la consolidación de las posesiones aragonesas en Italia. Posteriormente, Juan II sufrió la mayor crisis de la Corona debido a sus desavenencias con su heredero, Carlos Príncipe de Viana, por el control de Navarra, lo que lo llevó a enfrentarse contra la Generalitat. La pacificación del principado y la recuperación del Rosellón y la Cerdaña fueron logros de su hijo, Fernando II “el Católico”, quien sentó las bases para la estabilidad futura.
Movimientos Sociales en Aragón
En Aragón, los movimientos sociales también fueron intensos y determinantes:
El Movimiento de los Payeses de Remensa
Los payeses de remensa crearon un importante movimiento de emancipación contra sus señores. Su objetivo era defender su libertad personal y la propiedad de los mansos que habían ocupado al quedar vacíos a causa de la Peste Negra. Con el apoyo de los Reyes, formaron el Gran Sindicato Remensa para oponerse a los nobles y a la Generalitat. La solución definitiva llegó con la Sentencia Arbitral de Guadalupe, que liberó a los campesinos de los malos usos y les otorgó libertad para vender sus tierras y bienes, marcando un hito en la historia agraria.
Conflictos Urbanos en Barcelona: Busca vs. Biga
En Barcelona, los enfrentamientos urbanos entre la Biga y la Busca fueron recurrentes. La Biga, que representaba a la oligarquía mercantil y dominaba los cargos municipales, se oponía a la Busca, un grupo apoyado por el rey que buscaba reformas. La Busca impuso un programa que incluía la devaluación de la moneda, la protección de la industria textil y la democratización del poder municipal. Sin embargo, la Biga, perjudicada por estas medidas, presionó al rey para hacer frente a los buscaires y logró recuperar el control del gobierno. El conflicto se resolvió finalmente con Fernando II, quien impuso la insaculación en las elecciones del Consell de Cent, un sistema de sorteo que buscaba reducir la influencia de las facciones y promover una mayor equidad en la representación municipal.
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