Distribución de la Red Urbana Española y sus Desequilibrios Territoriales
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Jerarquía de las Metrópolis en España
a) Metrópolis nacionales: Madrid y Barcelona (Cataluña). Metrópolis regionales: Bilbao (País Vasco), Zaragoza (Aragón), Valencia (Comunidad Valenciana), Sevilla y Málaga (Andalucía).
Características de la Red Urbana Española
b) Una de las principales características de la red urbana española es el contraste que, en cuanto al grado de urbanización, enfrenta a las comunidades del litoral, donde la urbanización es mayor, con las del interior (Extremadura, ambas Castillas...), cuyas tasas de urbanización son muy bajas.
De este desierto interior solo se salva la Comunidad Autónoma de Madrid y algunas metrópolis regionales de primer y segundo orden como Sevilla, Zaragoza, Valladolid, Salamanca, Pamplona, Murcia, Córdoba o Granada. Estas articulan varias zonas:
- El bajo y medio Valle del Guadalquivir.
- La zona central del Valle del Ebro.
- Algunas comarcas interiores en torno a capitales autonómicas o de provincia con especial significado.
Ejes de Urbanización en la Periferia
En la periferia destaca el eje mediterráneo levantino, que se extiende casi sin interrupción entre Girona y Murcia, aunque podemos distinguir tres áreas:
- La articulada en torno a Barcelona, que incluye toda la costa catalana.
- La organizada en torno a Valencia-Alicante, que se extiende por las carreteras que se dirigen a Madrid, Castellón y Murcia-Cartagena.
- La de Baleares con centro en Palma de Mallorca.
Otras importantes áreas de urbanización son: el litoral mediterráneo andaluz; el gallego entre Ferrol-A Coruña-Santiago y Vigo; el triángulo Oviedo-Gijón-Avilés y el litoral vasco.
Factores de Evolución y Desequilibrio Territorial
c) El sistema urbano español se ve afectado por la industrialización y la migración. La industrialización en regiones como Asturias, el País Vasco y Cataluña impulsó el éxodo rural, mientras que el turismo transformó pueblos costeros en ciudades de servicios, atrayendo inmigrantes.
Las grandes ciudades, como Madrid, influyen en el desarrollo de núcleos cercanos, y las transformaciones agrarias han vaciado el interior y fortalecido las áreas costeras. Esto ha llevado a un despoblamiento rural y una concentración de población en grandes ciudades, creando un desequilibrio entre el interior y la costa.
El sistema urbano es polarizado y jerarquizado, con pocas áreas metropolitanas concentrando la mayor parte de la población y actividad económica.