La Doctrina del Fluir Constante: Logos y Devenir en la Filosofía de Heráclito

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La Filosofía de Heráclito: Logos, Devenir y la Ley del Cambio

1. El Concepto de Logos y Devenir

En Heráclito, el Logos es la Razón que domina el Universo y que hace posible la existencia de orden y regularidad en la sucesión de las cosas; pero es también algo presente en nosotros y que debe servirnos como guía para nuestra conducta y como instrumento para el conocimiento.

1.1. La Oposición y la Armonía Universal

Según Heráclito, el universo está, ciertamente, formado por contrarios en perpetua oposición, lo cual es condición del devenir de las cosas. Sin embargo, los contrarios se ven conducidos a síntesis armónicas por el Logos, "principio normativo del universo y del hombre".

Heráclito consideraba la realidad como algo esencialmente móvil y fluyente, en devenir.

1.2. El Devenir como Cambio Permanente y el Símbolo del Fuego

El Devenir es el cambio permanente, ese fluir universal que abarca tanto al sujeto como al objeto, que puede ser representado simbólicamente con el fuego:

"Las llamas son todas distintas, pero nunca dejarán de ser fuego."

El fuego puede ser entendido como el mundo en el que vivimos, y cada llama de ese fuego serían los distintos casos.

Así como en el fuego todas las llamas son diferentes, pero tienen la misma esencia (son fuego), en el mundo las cosas también son diferentes y variadas, pero todas poseen la misma esencia.

1.3. La Ley del Cambio y el Logos

Heráclito metafóricamente dijo:

"No podemos bañarnos dos veces en el mismo río porque sus aguas fluyen constantemente y el río deja de ser el mismo que era antes."

Según Heráclito, todo pasa constantemente de un estado a su contrario:

  • De la vida a la muerte.
  • De lo seco a lo húmedo, etc.

Todo cambia, pero no al azar, sino siguiendo un orden que impone la Ley, es decir, el Logos.

2. El Símbolo del Río: El Fundamento del Cambio Incesante

Heráclito afirma que el fundamento de todo está en el cambio incesante, que todo se transforma en un proceso de continuo nacimiento y destrucción ("el sol es nuevo cada día").

Este concepto trata de ese fluir constante, de ese transformarse, como el río que corre constantemente ("no es posible bañarse dos veces en el mismo río").

El fluir constante implica la pérdida y la permanencia de la esencia:

  • Dejamos atrás vivencias ("todo nos dice adiós, todo se aleja").
  • No quedará nada excepto los recuerdos ("y sin embargo hay algo que se queda").

El opuesto del agua (el cambio) sería el fuego (la verdad universal), que no cambia. Aunque una parte del río fluye, hay otra que es permanente y la que guía el movimiento del agua, es decir, el Logos.

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