La Doctrina de la Ley Natural en Santo Tomás de Aquino: Fundamentos Éticos y Teológicos
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La Ley Natural y el Orden del Universo en Santo Tomás de Aquino
La Cuestión 94, que aborda si la ley natural tiene uno o varios preceptos, se enmarca dentro de las cuestiones que, en el campo de la ética, Santo Tomás de Aquino dedica al tema de la ley.
Para el Aquinate, la estructura legal del cosmos se divide en cuatro categorías:
1. La Jerarquía de las Leyes
En primer lugar, existiría la Ley Eterna, por la que Dios gobierna todo el universo. La Ley Natural consistiría en la forma humana de participar en esa Ley Eterna. Mientras que los demás seres siguen la ley eterna sin saber que lo hacen, los seres humanos toman parte en los planes de Dios de manera consciente, es decir, racionalmente.
La Ley Natural consiste en las normas básicas de comportamiento para el hombre, siendo la fundamental: hacer el bien y evitar el mal.
Además de estas, existen otras dos formas de ley:
- Ley Humana (normas jurídicas): Necesaria para concretar en casos particulares lo que debe hacerse.
- Ley Divina (normas dadas en la revelación cristiana): Necesaria, desde su punto de vista, para lograr no ya los fines naturales del ser humano, sino los sobrenaturales.
2. Fundamentos Racionales: Dios como Causa Primera
Esta concepción de la ética se justifica desde una visión del ser humano entendido como parte de un universo creado por Dios. La idea de Dios como causa primera de todo el universo no requeriría la fe. Santo Tomás considera que la existencia de Dios como causa primera del universo puede demostrarse mediante una serie de argumentos que siguen diversos caminos o vías.
Todos esos argumentos tienen una misma estructura: se parte de los entes naturales, pero, al hacerse necesario explicar la causa de estos, y no poder remontarnos eternamente en el orden de las causas, se sigue que debe haber una causa primera, es decir, Dios.
H4. La Relación entre Fe y Razón
Este Dios, al que accedemos solo por la razón, no es el Dios cristiano, sino solo un creador del mundo. El Dios cristiano (uno y trino, encarnado en Jesús, etc.) solo sería accesible por la fe. Este es un ejemplo de las relaciones que Tomás de Aquino establece entre fe y razón:
- Verdades de la Razón: Aquellas a las que el hombre puede llegar solo por la razón.
- Verdades de la Fe: Aquellas a las que puede llegar solo por la fe.
- Zona de Intersección: Aquellas verdades reveladas que también pueden ser conocidas por la razón.
Ambas esferas no pueden contradecirse, ya que la verdad es una. Precisamente, la existencia de Dios sería el mejor ejemplo de esa zona de intersección.
3. Ética, Virtud y la Necesidad de la Gracia
La ética de Tomás de Aquino, además de tomar el concepto de ley natural del estoicismo, asume también las virtudes platónicas: justicia, prudencia, fortaleza y templanza. Sin embargo, siguiendo más a Aristóteles, considera que la virtud no es solo virtud intelectual, sino también virtud moral: obrar bien no es solo cuestión de inteligencia, sino también de práctica.
H4. El Papel de la Gracia Divina
A pesar del esfuerzo racional y moral, el ser humano no puede obrar correctamente sin el auxilio de la gracia que Dios le concede. Según Santo Tomás:
- Antes del Pecado Original, el ser humano necesitaba la gracia solo para sus fines sobrenaturales (la salvación en la vida eterna).
- A causa del Pecado Original, incluso para hacer el bien desde la perspectiva de sus fines naturales, también necesita de la ayuda de la gracia divina.
Desde ese planteamiento teológico, Santo Tomás incluye también entre las virtudes a las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad.
4. Conclusión: Filosofía en el Marco Teológico
Ideas como la necesidad de la gracia, la propia distinción entre verdades naturales y verdades reveladas, y el concepto de ley divina, son muestras de cómo la Suma Teológica está hecha desde la perspectiva del creyente cristiano. No obstante, este texto, y la Cuestión 94 de la que está extraído, serían ejemplos de cómo, en el conjunto de la obra, podemos encontrar textos que, considerados aisladamente, son argumentaciones puramente filosóficas.
Por tanto, la justificación desde la perspectiva del autor sería la de elaborar un sistema teológico en el que la ética filosófica queda enmarcada en el propósito de presentar de forma ordenada y razonada los dogmas de la religión cristiana en el siglo XIII, utilizando para ello muchas ideas tomadas de la filosofía griega y romana. En ese sentido, la justificación de las ideas del autor en este texto es finalmente teológica, más que puramente filosófica, aunque podamos encontrar fragmentos, como toda esta Cuestión 94, que no recurren a la fe, sino solo a argumentaciones.