Doctrina Social de la Iglesia: Principios Clave para la Ética Política y el Bien Común
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Principios de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) en la Vida Política
Describa qué principios de la DSI son necesarios tener en cuenta en la vida política para lograr un orden moral.
Principio Personalista
El Principio Personalista considera a la persona humana como fundamento y fin de la comunidad política. Esto implica trabajar, ante todo, por el reconocimiento y el respeto de su dignidad mediante los derechos fundamentales e inalienables del hombre.
Principio de Solidaridad
Una comunidad está sólidamente fundada cuando tiende a la promoción integral de la persona y del Bien Común. Para esto es esencial «la preocupación por el otro». Este principio debe fomentarse mediante la solidaridad y la dedicación al prójimo, para así llegar a una «civilización del amor». El objetivo que los creyentes deben proponerse es la realización de relaciones comunitarias entre las personas, otorgando gran importancia al valor de la comunidad, ya sea como modelo organizativo o como estilo de vida cotidiana.
Principio de Subsidiariedad
La autoridad política debe ser un componente positivo e insustituible de la sociedad civil. Además, debe conducir a la comunidad hacia la realización del Bien Común y hacia el respeto de todos los sujetos individuales y sociales. Así, deberá garantizar una vida ordenada y recta a la comunidad sin intervenir en la libre actividad de las personas y de los grupos que la conforman.
Principio del Bien Común
La autoridad política no debe estar al margen del Bien Común. Si esto ocurre, no estará actuando conforme a valores beneficiosos para toda la comunidad política. Por tanto, debe preocuparse por el Bien Común, centrándose en la dignidad de la persona humana (en consonancia con el Principio Personalista).
Conceptos Fundamentales de la Ética Social
¿Qué es el principio de gratuidad? ¿Qué es el derecho de Objeción de Conciencia?
El Principio de Gratuidad
La gratuidad es propia del ser humano. Es un elemento transversal y necesario en el desarrollo y perfección personal y social del individuo en todos sus ámbitos. Obrar de manera gratuita, siendo útil a otros a cambio de nada, supone siempre algún tipo de gratitud. Debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis.
Cuando Benedicto XVI habla de “gratuidad inteligente” como motivación para la aplicación de los principios de Solidaridad y Subsidiariedad, supone y afirma que la justicia sola no es suficiente para un verdadero desarrollo humano.
Este principio puede recomponer el aparente contraste entre mercado y libertad del hombre, entre desarrollo económico y equilibrio social, subrayando la importancia de los bienes relacionales, de la fraternidad y la comunión.
El Derecho de Objeción de Conciencia
El ciudadano no está obligado en conciencia a seguir las prescripciones de las autoridades civiles si estas son contrarias a las exigencias del orden moral, a los derechos fundamentales de las personas o a las enseñanzas del Evangelio. Las leyes injustas colocan a la persona moralmente recta ante dramáticos problemas de conciencia.
Además de ser un deber moral, este rechazo es también un derecho humano elemental que, precisamente por ser tal, la misma ley civil debe reconocer y proteger.
Es un grave deber de conciencia no prestar colaboración, ni siquiera formal, a aquellas prácticas que, aun siendo admitidas por la legislación civil, están en contraste con la ley de Dios.