Dominio Técnico del Remate en Voleibol: Fases Clave de la Ejecución

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El Remate en Voleibol: Técnica y Ejecución

El gesto técnico de mayor efectividad en el ataque es el remate (o golpe de ataque). Se trata de la acción técnica más compleja en el voleibol desde el punto de vista de la ejecución, ya que combina las habilidades de salto con carrera previa y golpeo, lo que implica grandes exigencias coordinativas.

Objetivos Fundamentales del Remate

En su nivel elemental, el remate persigue dos objetivos primarios:

  • Conseguir la máxima altura de golpeo.
  • Lograr la máxima velocidad de salida del balón.

Fases de Ejecución del Remate

1. Carrera de Aproximación

La carrera puede ser oblicua o recta. Habitualmente está compuesta por tres o cuatro pasos, dados de forma alternativa para acabar con el pie contrario al brazo ejecutor como último apoyo, desde una distancia de tres o cuatro metros.

Otro aspecto importante es la selección óptima del lugar de despegue, para lo que es necesaria una apreciación de trayectorias bien desarrollada.

2. Impulso (Despegue)

El impulso es el responsable del aprovechamiento máximo de la capacidad de salto del ejecutante y se divide en dos fases:

Fase de Frenado

Abarca desde el momento en el que el penúltimo apoyo contacta el talón del pie del mismo lado de golpeo con el suelo hasta el momento de máxima flexión de piernas y tronco.

Fase de Aceleración

Abarca desde el final del impulso de frenado hasta el inicio del despegue de los pies.

3. Fase Aérea

Esta fase abarca desde el comienzo del despegue hasta que los pies vuelven a contactar con el suelo.

Los brazos continúan su movimiento hacia delante y hacia arriba, quedando juntos y elevados, para el máximo aprovechamiento del salto.

4. Golpeo del Balón

Desde la fase de frenado, el cuerpo se orienta hacia el mismo lado del brazo ejecutor. En la fase aérea se produce una separación de brazos, llevando el brazo que golpea flexionado hacia atrás, con el codo aproximadamente a la altura del hombro y la mano a la misma altura que la cabeza.

Tras este posicionamiento, tiene lugar la proyección del brazo ejecutor hacia el balón, deshaciendo los movimientos previos para aprovechar la tensión muscular acumulada.

5. Caída (Aterrizaje)

La caída debe ser relajada, elástica y amortiguada. Su objetivo principal es descender suavemente para reducir al máximo el impacto sobre las articulaciones.

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