Dramaturgos Andaluces del Barroco: De Mira de Amescua a Vélez de Guevara

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El Grupo Andaluz en el Teatro Barroco

La dramaturgia del Grupo Andaluz se caracteriza por una puesta en escena centrada en los efectos espectaculares de la época y llegó a influir en autores internacionales como Molière y su obra El Tartufo.

Antonio Mira de Amescua

Los dramaturgos andaluces, como Antonio Mira de Amescua, mostraron una tendencia a ser más barrocos, incluso que el propio Lope de Vega. La atribución de sus obras es difícil, ya que no publicó ninguna en vida. Se le considera un puente entre Lope y Calderón.

Su producción abarca principalmente:

  • Teatro religioso
  • Autos sacramentales
  • Comedias bíblicas
  • Comedias de vidas de santos

El esclavo del demonio y el tema de Fausto

Dentro de las comedias de vidas de santos destaca El esclavo del demonio, una obra anterior a Calderón. Obras posteriores de Calderón, como El mágico prodigioso y La devoción de la cruz, tienen características similares. Un tema común en el teatro barroco presente en estas obras es la predestinación, que también aparece en El condenado por desconfiado (de atribución dudosa a Tirso de Molina).

La obra desarrolla el tema de Fausto, cuyo origen se remonta a una representación teatral francesa del siglo XIII sobre el milagro de Teófilo en la Edad Media, donde el protagonista, al igual que Don Yllán, anhela ascender. El protagonista de Mira de Amescua, Don Gil, encarna el libre albedrío y es una suerte de Fausto del siglo XVII, un "Fausto de capa y espada" que busca activamente los pecados. El demonio, llamado Argelio, está caracterizado "a la española": es socarrón, pendenciero y fanfarrón. La amada, Angélica, responde a los arquetipos de las damas de la época. Esta comedia fue imitada y superada por Calderón, además de ser plagiada por otros dramaturgos.

Luis Vélez de Guevara

Luis Vélez de Guevara fue un autor muy fecundo, con una vasta producción teatral, solo superada por Lope y Tirso de Molina. La autoría de algunas obras, como Los novios de Hornachuelos, es incierta y se debate entre él y Lope. No se especializó en comedias de enredo, sino que destacó en comedias de tema histórico-legendario.

La serrana de la Vera

Su obra La serrana de la Vera (1613) se basa en un tema que era un lugar común en la época, extraído de leyendas históricas. La trama parte de un personaje real, Isabel de Carvajal, quien, tras ser abandonada por su novio antes de la boda para que él pudiera progresar socialmente, se echó al monte. Allí adoptó actitudes varoniles y decidió vengarse de todos los hombres. Su historia se popularizó a través de un romance con el mismo título, que De Guevara adaptó al teatro.

El término "serrana" se refería a una ‘mujer que está en el monte, sola y que, en ocasiones, es bastante montaraz, asilvestrada’. La protagonista encarna también el arquetipo del burlador, personaje frecuente en la obra de Tirso de Molina. En una ruptura con la tradición, donde los varones (padre y hermanos) eran los encargados de limpiar la deshonra familiar, ella toma la justicia por su mano. Un aspecto inusual de la obra es que el gracioso, un villano de su misma condición, está enamorado de la protagonista. El nombre de la serrana, Gila (femenino de Gil), ya ha experimentado el amor y lo rechaza, prefiriendo montar a caballo y usar la escopeta.

Otras obras destacadas

  • La niña de Gómez Arias.
  • La luna de la sierra, una comedia que, de forma atípica, no termina en boda.
  • Reinar después de morir, una comedia histórica sobre la trágica figura de Inés de Castro.
  • El diablo está en Cantillana, una comedia de enredo amoroso ambientada en la época de Pedro I el Cruel.

Luis Vélez de Guevara fue un dramaturgo de enorme talento, aunque su figura ha quedado algo oscurecida por obras como El diablo está en Cantillana.

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