El Dualismo Antropológico de René Descartes: Cuerpo, Alma y Libertad

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Dualismo antropológico

La antropología dualista es una concepción del ser humano como un compuesto de dos sustancias: el pensamiento y la materia extensa, entendidas como sustancias independientes e irreductibles entre sí.

Descartes insiste en afirmar la distinta naturaleza del cuerpo y del alma, así como su total independencia, para sustraer el alma del cumplimiento de las leyes necesarias del universo mecanicista.
Nuestro cuerpo es una cosa material más y está sujeto, por tanto, a las mismas leyes de la materia, por lo que carece de libertad. El cuerpo es concebido como una simple máquina compleja que responde a todas las leyes mecánicas de la física. Para salvar la libertad humana, esta debe residir en algo que por naturaleza esté al margen de las leyes necesarias; ese algo solo puede ser el alma, el «yo» como pensamiento.
El problema de su afirmación dualista es la relación entre ambas sustancias, porque la separación que establece es más radical al concebirlas como dos sustancias diferentes e irreductibles entre sí, ya que poseen atributos distintos (pensamiento y extensión). Por otra parte, el autor es plenamente consciente de la estrecha relación entre ambas.


Las pasiones

Las pasiones son percepciones, sentimientos o emociones que se dan en nosotros y que afectan al alma, pero cuyo origen no se encuentra en ella. El origen de las pasiones es el cuerpo y son causadas por las fuerzas vitales o las tendencias del mismo. Se caracterizan por ser:
  • Involuntarias: No dependen del alma racional, sino que se le imponen a ella.
  • Irracionales: No son acordes con los dictados de la razón, obligando a la voluntad a establecer una lucha para someterlas a su control.
La fuerza del alma consistirá en tratar de controlar y dirigir las pasiones. En esta lucha del alma por controlar y encauzar las pasiones es donde interviene la libertad.

La libertad

La libertad solo puede residir en el alma y tiene dos funciones principales:
  • El entendimiento: Es la facultad de pensar, de tener intuiciones de las verdades claras.
  • La voluntad: Es la facultad de afirmar o negar, y Descartes la identifica con la libertad.
La existencia de la libertad es algo evidente y, además, representa la máxima perfección del hombre. La libertad es la característica esencial de la voluntad y es ella la que nos puede llevar a la verdad o al error, según cómo la utilicemos.
La libertad es la capacidad de elegir entre diversas opciones que se nos presentan; no consiste en la indiferencia, sino en el sometimiento de la voluntad al entendimiento, y este sometimiento es la idea central de la ética cartesiana.

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