Dualismo y Racionalismo: Comparativa entre el Pensamiento de Descartes y Platón
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Ontología del Racionalismo Moderno: René Descartes
La ontología del racionalismo moderno, especialmente la de René Descartes, se centra en descubrir la realidad a través de la razón. Descartes parte de la duda metódica y encuentra una verdad indudable: “Pienso, luego existo” (Cogito, ergo sum). A partir de esta certeza, establece que existen tres sustancias:
- Dios (sustancia infinita).
- La mente (res cogitans).
- La materia (res extensa).
La mente es pensante y no ocupa espacio, mientras que la materia tiene extensión y se rige por leyes matemáticas. Dios, por su parte, garantiza la existencia de todo y asegura la verdad del conocimiento.
Comparativa con el Dualismo Ontológico de Platón
Si lo comparamos con el dualismo ontológico de Platón, encontramos algunas similitudes y diferencias importantes. Ambos plantean una separación entre lo que podemos percibir con los sentidos y algo más esencial:
- Para Platón, el mundo sensible es imperfecto y cambiante, mientras que el mundo de las Ideas es perfecto, eterno e inmutable.
- En Descartes, el cuerpo y la materia también se diferencian de la mente, pero esto se hace no tanto para valorar lo perfecto frente a lo imperfecto, sino para garantizar que el conocimiento se base en la certeza de la razón.
Concepciones del Alma y la Materia
En cuanto al alma o la mente, Platón la considera parte del mundo inteligible y busca que se acerque al conocimiento de las Ideas, mientras que Descartes la define como una sustancia pensante independiente del cuerpo, cuya esencia es el pensamiento. Respecto a la materia, para Platón el cuerpo y el mundo sensible son solo copias o reflejos de las Ideas, mientras que para Descartes la materia es real, ocupa espacio y puede estudiarse mediante leyes matemáticas.
En resumen, ambos dualismos reconocen una separación entre mente/alma y cuerpo/materia, pero el dualismo platónico tiene un carácter más ético y metafísico, orientado hacia lo perfecto y lo eterno, mientras que el dualismo cartesiano es más racional y científico, orientado a garantizar certezas y construir conocimiento.
El Racionalismo y la Búsqueda de la Certeza
El pensamiento de Descartes nos muestra cómo, durante la Edad Moderna, se buscaba un conocimiento seguro basado en la razón, dejando en segundo plano los sentidos, que podían engañarnos. Descartes propone la duda metódica como herramienta para limpiar nuestra mente de errores y llegar a certezas indudables, siendo el “Cogito, ergo sum” el primer principio de toda su filosofía.
La idea central es que a través del uso correcto de la razón podemos acceder a la verdad, y que ciertas ideas, como las ideas innatas, nos permiten comprender conceptos universales sin necesidad de la experiencia sensible.
Teoría de la Reminiscencia vs. Racionalismo
Esta forma de pensar se puede comparar con la teoría de la reminiscencia de Platón. Según Platón, el conocimiento no se aprende realmente, sino que lo recordamos: nuestra alma ya posee todas las ideas, y aprender consiste en “recordar” lo que nuestra alma ya sabe. De manera similar, en el racionalismo cartesiano encontramos que la razón nos permite descubrir verdades universales que no dependen de los sentidos. En ambos casos, el conocimiento verdadero no surge de la observación del mundo exterior, sino de la facultad interna de la mente o el alma.
El Proceso de Ascenso al Conocimiento
En Platón, el alma asciende a través de diferentes niveles de conocimiento:
- Eikasia: Percepción de sombras y apariencias.
- Pistis: Creencia en cosas concretas del mundo sensible.
- Noesis: Conocimiento del mundo de las Ideas, donde reside la verdad absoluta.
Esto se asemeja al proceso que Descartes propone mediante la duda metódica: primero se cuestiona todo lo que creemos saber (los sentidos, la experiencia y hasta las matemáticas), y a partir de esa depuración del conocimiento se llega a certezas indudables, como el Cogito, y después a verdades mayores, aseguradas por la existencia de un Dios perfecto que garantiza la realidad de nuestras ideas claras y distintas. En ambos casos, el conocimiento es un proceso gradual de elevación, en el que el ser humano se aleja de lo engañoso y sensible para alcanzar la verdad a través de su propia razón o alma.
Conclusión: La Facultad Interna de la Verdad
Tanto la teoría de la reminiscencia como el racionalismo muestran que el conocimiento verdadero no depende de lo que vemos o sentimos, sino de una capacidad interna que nos permite acceder a la verdad. En ambos enfoques, hay un “ascenso” hacia niveles superiores de conocimiento, desde lo dudoso o lo sensible hasta lo seguro, claro y universal.