La Duda Metódica de Descartes: Fundamentos de la Certeza y la Evidencia Racional

Clasificado en Filosofía y ética

Escrito el en español con un tamaño de 3,06 KB

La Evidencia y la Certeza en el Pensamiento Cartesiano

La evidencia está solo en el interior del sujeto, en la intuición, en un acto racional por el que la mente ve de modo inmediato una idea. Es evidente lo que pensamos y lo pensado, pero el objeto del pensamiento o no lo es.

La razón nos permite conocer la verdad, pero puede ser desviada por las pasiones, los prejuicios, etc. Solo se debe aceptar como verdadero lo que aparece con absoluta evidencia en la conciencia. Las ideas evidentes han de ser claras y distintas, y solo podemos admitir como ciertas aquellas que han sido revisadas por nuestra razón. La verdad, para Descartes, no consiste en la “correspondencia” tradicional.

El Método de la Duda Cartesiana

Descartes utiliza la duda para llegar a verdades evidentes. La duda cartesiana es metódica; no es su objeto cualquier argumento escéptico, sino un instrumento para alcanzar la certeza. Pone en cuestión los conocimientos del sentido común y los basados en la percepción.

Características de la Duda

  • Metódica: Es un camino o instrumento para alcanzar la verdad, no un fin en sí mismo.
  • Radical: Descartes no solo duda de aquello que tras su examen resultó falso, sino de todo aquello que pueda albergar la más mínima sospecha.
  • Teórica: No debe extenderse a la vida práctica ni a la conducta moral.
  • Universal (con una excepción inicial): Pone en cuestión la mayoría de las creencias, aunque el único tipo de creencias que inicialmente no cuestiona es el relativo a las verdades religiosas.

La Duda Metódica en las Meditaciones Metafísicas

  1. Duda de los Sentidos

    Los sentidos nos han engañado en muchas ocasiones. Pone en cuestión solo actos concretos de percepción, especialmente aquellos que no se dan en condiciones favorables (ilusiones, sueños).

  2. Duda de la Razón

    A veces nos equivocamos al razonar. Pone en cuestión solo actos concretos de razonamiento, los que se hacen con precipitación y descansan en la deducción.

  3. Hipótesis del Genio Maligno (o Dios Engañador)

    Dios nos ha podido hacer de tal modo que nos engañemos siempre, incluso en el caso de las verdades matemáticas (las más simples y evidentes).

Conclusión de la Duda y el Retorno a la Certeza

Tras la aplicación de la duda, podemos cuestionar:

  • Los sentidos y la razón.
  • La existencia de los cuerpos (hasta del propio).
  • Las otras personas y sus mentes.
  • Las verdades de la experiencia ordinaria y del sentido común.
  • Las ciencias (incluidas las matemáticas).

Tras demostrar que Dios existe y que es bueno (no engañador), podemos confiar en nuestros sentidos y nuestra razón en todo aquello que se presente con claridad y distinción a nuestra mente, pues Dios garantiza la conexión entre nuestras ideas claras y la realidad externa.

Entradas relacionadas: