Economía y Desarrollo en España (Siglo XIX): Agricultura, Industria y Ferrocarril

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Transformaciones Agrarias en la España del Siglo XIX

En el siglo XIX, España partió con desventaja frente a las potencias europeas debido a su atraso económico y la escasa articulación del mercado interno. Aproximadamente el 90% de la población se dedicaba a la agricultura, lo que dificultaba significativamente el desarrollo industrial y comercial.

El proceso de cambio en el sector agrario fue lento y desigual, caracterizado por dos fenómenos principales:

  • La Desamortización: Procesos impulsados por Mendizábal y Madoz.
  • Grandes Deforestaciones: La roturación de montes para aumentar la superficie cultivada.

A pesar de la lentitud, el aumento de la producción agraria fue importante, especialmente en el cultivo de cereal.

Características y Modernización de la Agricultura

Tradicionalmente, la agricultura se basaba en el antiguo arado y la yunta, complementados con animales. A partir de 1873, comenzó un proceso de modernización con la introducción de maquinaria.

La principal actividad fue el cereal, aunque la vid y el olivo también tuvieron una importancia creciente. La superficie cultivada aumentó al roturarse tierras de barbecho y zonas de espartizales. A pesar del incremento productivo, el nivel de vida y la renta agraria se mantuvieron bajos, muy por debajo de la media europea.

El Sector Industrial Español: Debilidad y Concentración

La industria española era dispersa, débil e incompleta. Enfrentaba dos grandes desafíos estructurales:

  1. Una agricultura atrasada que no generaba suficiente mercado ni capital.
  2. La falta de energía barata y de calidad.

Minería y Capital Extranjero

La minería experimentó un gran crecimiento a partir de la reforma fiscal de Mon (1849). La inversión extranjera (principalmente de Gran Bretaña, Bélgica y Francia) impulsó la extracción de carbón, hierro y otros minerales. Es importante destacar que el hierro se exportaba al exterior, mientras que el carbón nacional era de mala calidad y caro.

La Industria Textil: El Dominio Catalán

La industria textil se concentró en áreas concretas. Cataluña dominó el sector, especialmente la industria algodonera, gracias a varios factores clave:

  • Acumulación de capital agrario.
  • Tradición comercial consolidada.
  • Menor renta agraria (que facilitaba mano de obra).
  • Adopción temprana de innovaciones técnicas (como el telar de lanzadera volante y las máquinas de hilar).

La Siderurgia: De Marbella al País Vasco

La siderurgia, a pesar de la riqueza del subsuelo español, estuvo indecisa debido a la falta de demanda interna, la escasez de carbón de calidad y la debilidad general del mercado.

Tuvo un breve auge inicial en Marbella, impulsada por la minería de hierro local, pero la escasez de carbón limitó su desarrollo.

En la década de 1870, la industria siderúrgica se consolidó en el País Vasco. Esto fue posible gracias a la instalación de altos hornos y la exportación de hierro a Inglaterra, lo que facilitó la importación de carbón de alta calidad necesario para la producción.

Otros Sectores Industriales

Otros sectores mostraron una concentración regional específica:

  • Calzado: Concentrado en Alicante y Baleares.
  • Corcho: Principalmente en Gerona.
  • Conservera: En Valencia y Santander.

Otros sectores (químico y eléctrico) eran más pequeños, carentes de inversiones significativas y especialización.

Transportes y Articulación del Mercado Interno

La articulación interna del mercado era muy escasa, dificultada por la compleja orografía española y la lentitud de las comunicaciones, lo que obstaculizó la transición del sistema feudal al capitalismo.

Transporte Marítimo y Carreteras

El transporte marítimo mejoró notablemente con la ampliación de puertos y el éxito de la navegación a vapor. Barcelona y Cádiz destacaron como los principales puertos comerciales. Paralelamente, la red de carreteras se amplió, reduciendo los tiempos de viaje.

El Ferrocarril: Motor de la Modernización

El ferrocarril, financiado principalmente por bancos y empresas extranjeras, fue crucial para modernizar la economía. Hitos importantes incluyen:

  • 1848: Inauguración de la primera línea (Barcelona-Mataró), seguida por Madrid-Aranjuez.
  • 1855: La Ley de Ferrocarriles impulsó la construcción de la red.

La red se centralizó en Madrid y, crucialmente, se construyó con un ancho de vía diferente al europeo, lo que supuso una desventaja inicial. El ferrocarril transportaba productos clave (trigo, vino, aceite, textiles, hierro y carbón), especializando regiones y creando una red radiada centrada en la capital. El ancho de vía se rectificó lentamente a fines del siglo XIX y principios del XX.

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