Educación literaria: formar lectores competentes en la escuela
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La educación literaria
La didáctica de la lengua y la literatura es una disciplina de reciente aparición que se encarga de investigar, en el terreno de la enseñanza-aprendizaje de la lengua y la literatura, para aplicar sus resultados en la práctica docente, con el fin de suplir carencias y avanzar en el perfeccionamiento de la adquisición del lenguaje de las niñas y los niños en los centros escolares.
Si nos centramos, en concreto, en la didáctica de la literatura, hemos de tener en cuenta que en los últimos años se ha pasado de la enseñanza de la literatura a la educación literaria. Lo más importante ya no es solo saber literatura —es decir, conocer corrientes, autores, títulos, etc.— sino, sobre todo, ser un lector competente. En la escuela se busca formar lectores que lean por placer y comprendan bien lo que leen.
La didáctica de la literatura, en el marco de la educación literaria, se ha centrado ampliamente en la literatura infantil y juvenil y ha enunciado una serie de conceptos que, de algún modo, han revolucionado la concepción de la enseñanza-aprendizaje de la literatura. Ahora se pone el acento, sobre todo, en el lector como figura básica del acto de lectura. De este modo, resulta mucho más fructífero formar al lector como tal, usando textos literarios de calidad, que enseñar únicamente la historia de la literatura.
Conceptos clave
Competencia literaria
El primer gran concepto es el de competencia literaria: asegura la comprensión e interpretación correctas y adecuadas de un texto literario. Es decir, que el lector pueda enfrentarse a cualquier obra literaria y salir exitoso del diálogo que entable con ella. Para ello son necesarias una serie de destrezas y aptitudes que el alumno o la alumna debe adquirir.
Lector Modelo Literario
El segundo gran concepto que debemos conocer o manejar, junto a la competencia literaria, es el de Lector Modelo Literario. Se trata de un lector activo, crítico y creador, que se construye a sí mismo en la medida en que construye los significados. La configuración de ese lector modelo constituye una de las funciones más determinantes en la interacción que se establece mediante el encuentro del lector con los textos literarios.
Todo texto postula un determinado destinatario como lector modelo. El texto literario construye a su lector con especial cuidado y esmero mediante una serie de instrucciones inscritas en su interior.