Emociones y trastornos emocionales: síntomas, causas y tratamientos

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Emociones y trastornos emocionales: definiciones y características

Tristeza

Tristeza: emoción negativa de carácter universal. Se activa con la pérdida de algo o alguien que es querido, ya sea real o imaginaria. También aparece con un fracaso o una decepción. Es una reacción natural que debe ser de intensidad soportable y pasajera; en caso contrario, puede llegar a convertirse en depresión.

Cólera

Cólera (o ira): surge por la frustración del deseo de obtener algo, y también por la percepción de un daño que se realiza deliberadamente a uno mismo o a lo que se estima. Se manifiesta con hostilidad y agresividad.

Miedo

Miedo: emoción negativa que cumple un importante papel en la supervivencia. Se activa ante un peligro o una amenaza clara a nuestro bienestar físico o psíquico. Presenta una fuerte gradación, desde el simple temor hasta el pánico incontrolado; es una respuesta natural y esencial para la supervivencia.

Ansiedad

Ansiedad: muy frecuente; anticipa el peligro, el dolor o la angustia y suele ir acompañada de conductas que tienden a la evitación o a la escapada. Está relacionada con el miedo y es fácilmente detectable.

Asco

Asco: respuesta visceral ante algo que nos produce fuerte repulsión. Existen reacciones de autoprotección en las que intervienen los sentidos. Aunque puede ser espontáneo, también depende del aprendizaje.

Alegría

Alegría: intensa y breve; se vive como una sensación positiva de satisfacción y triunfo y se manifiesta con estados de euforia.

Sorpresa

Sorpresa: emoción neutra de aparición súbita y de breve duración que surge cuando se presentan acontecimientos inesperados. Su función es prepararnos para afrontar esos acontecimientos con éxito.

Trastornos y alteraciones emocionales

Ansiedad generalizada

Ansiedad generalizada: relacionada con situaciones estresantes típicas del trabajo, el dinero, la salud, etc. Se consideran síntomas frecuentes (al menos tres):

  • Inquietud
  • Cansancio
  • Alteración del sueño
  • Irritabilidad

El tratamiento puede incluir la prescripción de algún fármaco (ansiolítico) y psicoterapia.

Indiferencia emocional

Indiferencia emocional: inhibición de la afectividad; incapacidad para sentir, mostrándose la persona fría y distante. Suele abordarse con terapia.

Ataques de pánico

Ataques de pánico: episodios de ansiedad aguda que pueden incluir dificultad respiratoria, vértigos, aumento del ritmo cardíaco, sudoración, sensación de ahogo y dolor en el pecho. El tratamiento puede combinar fármacos y psicoterapia.

Fobias

Fobias: provocan sufrimiento cuando el individuo intenta enfrentarse a situaciones que le generan una ansiedad intensa. Comparten características con la ansiedad y suelen tratarse con terapia de exposición.

Estrés postraumático

Estrés postraumático: aparece tras la experiencia de una situación traumática extraordinaria. Los síntomas incluyen pesadillas y recuerdos que producen temor y desamparo. El tratamiento incluye terapia de exposición y, en algunos casos, fármacos.

Depresión

Depresión: vinculada a factores biológicos y a conflictos psicosociales. Se manifiesta en diversas áreas:

  • Física: insomnio
  • Anímica: tristeza
  • Cognitiva: bajo rendimiento

El abordaje terapéutico puede incluir terapia de cambio cognitivo y, cuando procede, tratamiento farmacológico.

Manía

Manía: puede manifestarse con consumo excesivo (por ejemplo, de sustancias), impaciencia, irritabilidad, agresividad y pensamiento o actividad mental acelerada. Se trata con terapia cognitiva y, en muchos casos, medicación.

Trastorno bipolar

Trastorno bipolar: se caracteriza por la alternancia de episodios depresivos y maníacos. Puede estar asociado al uso de antidepresivos, al consumo de drogas o a episodios de insomnio. Entre las características de la fase maníaca se encuentran la fácil distracción y la disminución de la necesidad de sueño. El tratamiento suele combinar fármacos y psicoterapia.

Notas finales

Ante la presencia de síntomas persistentes o que interfieran con la vida diaria, es importante consultar a un profesional de la salud mental para una evaluación y un plan de tratamiento adecuados.

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